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El periodismo obsecuente y organizaciones que dicen representar a los periodistas, apoyan a EE.UU. Atacan a Cuba y Venezuela Desde Buenos Aires (Argentina) | 13 de marzo de 2006 “Por convicción, o estúpida soberbia, los firmantes de los reclamos y exigencias al gobierno cubano, son cómplices del país más agresivo y explotador del mundo”. La contundente definición corresponde al presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), Juan Carlos Camaño, quien en una extensa entrevista concedida a la ANC, también habló del proyecto TeleSur; de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización patronal de medios; de Reporteros Sin Fronteras, la organización de periodistas con sede en París y vinculaciones estrechas con Estados Unidos; sobre la última gira latinoamericana del ministro de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y sobre la importancia de la lucha ideológica y política en el campo de la comunicación.
– ¿Qué significa Telesur en la comunicación alternativa? – Quizás el paso más importante que se haya dado en Latinoamérica en el terreno de la comunicación no subordinada a los sectores dominantes de la economía, la política y la cultura de masas. Sin lugar a dudas, cuando salga al aire, será de gran trascendencia en materia de discurso e imagen, por fuera del discurso y la imagen hegemónicos. – ¿La Felap tiene algo que ver con el proyecto? – No. Aunque hay que reconocer que, de alguna forma, existió una fuerte relación con la idea. En 1999, en el octavo Congreso de la Felap, realizado en Cuba, el presidente Fidel Castro nos propuso hacer un gran encuentro de periodistas de América Latina y el Caribe, para seguir el debate sobre qué hacer frente a la hegemonía comunicacional de los dueños del dinero. Y dos años después, con la convocatoria de la Unión de Periodistas de Cuba y la Felap, se reunieron en La Habana más de trescientos periodistas a discutir y proponer. Allí se habló del proyecto TeleSur y, luego, quienes tenían más definidas las ideas, y obtuvieron los recursos, trabajaron hasta llegar a esta instancia, a un paso de comenzar a transmitir. Ahora todos debemos apoyar a TeleSur y salirle al cruce a las campañas que, en su contra, intensificarán las grandes cadenas informativas y las organizaciones de prensa que, de distintas maneras, responden al poder dominante. – Campañas como las que comunmente se montan contra Cuba. – Campañas mediáticas y mafiosas que el poder hace siempre contra quienes no le obedecen, contra los que no se dejan humillar, como las que reiteradamente se hacen eligiendo como blanco a Venezuela, desde que el presidente Chávez gobierna ese país. Las campañas anti Cuba son moneda corriente y siempre van de la mano de las acciones y amenazas con que Estados Unidos agrede a Cuba. Unas semanas atrás los periodistas “demócratas” e intelectuales, también “demócratas”, reclamaron a Fidel Castro que deje en libertad a unos supuestos periodistas y a unos periodistas implicados en acciones al servicio de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba. Así, como si nada, los intelectuales “demócratas” reclamaron libertad y democracia en Cuba. Como si las cosas sucedieran en la estratófera, como si Cuba no fuera criminalmente atacada por Estados Unidos desde hace más de cuarenta y cinco años. Como si Estados Unidos no amenazara al pueblo cubano con invadirlo para volver el reloj de la historia a los tiempos de oprobio de antes de la Revolución Cubana. Libertad y democracia, así como así, como si los firmantes del reclamo vivieran en países libres y democráticos. Ese pronunciamiento -promovido por el “Comité para la Protección de los Periodistas” (CPJ), con sede en Estados Unidos-, al que luego se subieron un puñado de “demócratas”, coincidió en el tiempo con las campañitas de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) –los barones de la información-comunicación, y sus gerentes-, en contra de Cuba, de Venezuela y también, esta vez, en contra del gobierno argentino. El operativo del CPJ también coincidió con la campaña que por estos días lleva a cabo Reporteros Sin Fronteras, llamando a boicotear el turismo en Cuba, en línea con la receta de los cubanos de Miami y con las sistemáticas amenazas criminales del señor Bush. Yo a todo eso llamo complicidad ideológica, o estúpida, con las políticas de Estados Unidos, en el recrudecimiento de su escalada imperialista, hoy combinando a todo vapor crímenes y caramelos, con Condoleeza Rice liderando “la hora de la diplomacia”. Matan, hacen negocios, matan, siguen haciendo negocios y sin que se les mueva un pelo visitan países para recomponer relaciones “un poco dañadas” por la invasión a Irak. Lo doblemente grave consiste en que hay quienes recomponen relaciones y, además, aceptan subirse, como mendigos, al negocio edificado sobre cientos de miles de cadáveres. Ni Estados Unidos, ni todos los que le hacen de comparsa tienen la más mínima autoridad para reclamarle nada a Cuba. – La Felap sacó un pronunciamiento en el cual habla de esquizofrenia de parte de quienes se sumaron a la iniciativa del CPJ, ¿por qué esquizofrenia? – La Felap dijo, textualmente, que los reclamantes “hacen una esquizofrénica disociación entre el bloqueo criminal impuesto por Estados Unidos, las consecuencias económicas y sociales de dicho bloqueo y el derecho del pueblo cubano a defenderse”. Y más adelante, en el mismo texto, dijo que los firmantes del reclamo hablan de libertad y democracia, “como si ambas cosas quisieran decir algo por sí mismas y por fuera de la lucha independentista, frente a las agresiones de una potencia que, como Estados Unidos (lugar sede del CPJ), no cesa en sus políticas imperialistas”. – ¿Hay ingenuidad o identificación ideológica con los promotores del reclamo al gobierno de Fidel Castro? – En algunos casos se trata de afinidad ideológica. En otros casos de la sempiterna funcionalidad de esa cosa intelectualoide que, puesta por encima del bien y del mal, habla de la vida y la muerte, la guerra y la paz, con ese aire tan irrespetuoso y arrogante que ofende a los pueblos que luchan diariamente por sacarse al imperio de encima. Son capaces de condenar el bloqueo e incapaces de analizar qué implica ese bloqueo, qué implica soportar una agresión permanente. Son incapaces, absolutamente incapaces, de entender la monumental obra de un pueblo en procura de una nueva sociedad, luchando contra la más grande adversidad. Ignoran qué implica defenderse, resistir, luchar por una verdadera libertad, por la soberanía, la independencia. Sencillamente, ignoran qué significa estar en guerra con el más grande enemigo de la humanidad. Ninguno de los firmantes del reclamo a Fidel Castro dijo media palabra condenatoria respecto de la reciente gira de Donald Rumsfeld por Latinoamérica. Muchos de los que firmaron exigiéndole cambios a Fidel Castro se opusieron a la mal llamada guerra de Irak y sin embargo ahora no dijeron nada acerca del hombre de la muerte, Donald Rumsfeld, uno de los mentores principales de la masacre en Irak. Ni una palabra. Ni una, ni media firma, denunciando a uno de los máximos violadores seriales de los derechos humanos del planeta. Un tipo que se pasea por Latinoamérica chequeando el comportamiento de los gobiernos de cara al Plan Colombia y a las estrategias militares subordinadas a la estrategia madre dictada por el Pentágono. Un ejemplar indisimulable del crimen organizado, quien recorre países para alinear a los gobiernos detrás de Estados Unidos. Ni una línea, ni una firma de repudio a semejante energúmeno, ministro de Defensa de un país que presiona porque Venezuela compra fusiles, porque China eleva su presupuesto militar, porque en Bolivia el pueblo le dice no a la entrega del país… todo eso mientras Estados Unidos no cesa en aumentar el presupuesto militar, la fabricación de armas de destrucción masiva, la matanza de decenas de miles de personas en Irak, Afganistán, en Haití, en Africa, como si se tratara de una caza deportiva. Realmente, los firmantes del reclamo a Cuba, son patéticos: defienden una democracia que, según se comprueba hasta el hartazgo, es parte del crimen organizado. Creo que no hay ingenuidad. Por convicción, o estúpida soberbia, los firmantes de los reclamos y exigencias al gobierno cubano, son cómplices del país más agresivo y explotador del mundo. No todo el tiempo se puede estar ignorando o disociando al sistema “democrático” de Estados Unidos del crimen organizado por Estados Unidos. Ambas cuestiones forman parte de una misma ideología, de una misma unidad de valores e intereses, de un mismo sistema económico, político, social, cultural y comunicacional. Rumsfeld pasa con la lupa. La secretaria de Estado, Condoleeza Rice, habla de paz e incentiva la guerra. Y el propio Bush –en el caso de la Argentina- pretende colocar al presidente Kirchner como celador, cancerbero, y, llegado el momento, como verdugo del presidente Chávez. Y nada, ni un petitorio, ni una firma denunciando este juego macabro y perverso, al que la “democracia” y los “demócratas” llaman “diplomacia”. Nada. Un juego del que participan –desde el campo del periodismo “democrático”- la SIP, Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas y las periodistas y periodistas autodenominados “libres”, “independientes”, “democráticos”. Vergonzante. – ¿Pueden periodistas-intelectuales, aparentemente bien informados, no saber, o saber muy mal, qué es el Comité para la Protección de los Periodistas? – Insisto: el CPJ tiene sede en Estados Unidos, el núcleo duro de su ideología responde a los valores de vida del sistema que lidera Estados Unidos y los que van a la cola del CPJ viven en países en los que se habla hasta la coronilla de democracia, mientras en la realidad abundan de manera insultante las injusticias que hacen insoportable la vida a millones –a centenares de millones- de personas. La democracia sin justicia social es nada, puro palabrerío. – Desde hace unos años, y mucho más últimamente, reiterás que la comunicación está en disputa, como nunca antes. – Hoy ha crecido el número de sectores sociales en lucha y de movimientos sociales y políticos que ven con nuevos ojos la importancia de dar la disputa ideológica y política en el terreno de la comunicación. Y esto que digo no es una simple percepción, sino una comprobación. Eso va adquiriendo cada día mayor densidad teórica y práctica y se están haciendo experiencias, casi de laboratorio, que en cualquier momento tomarán carácter público. Existen proyectos muy creativos y muy inteligentemente analizados sobre la comunicación, la industria cultural de masas y lo político. Muchos estamos trabajando en eso. Sobre Reporteros Sin Fronteras en la Red Voltaire
En la biblioteca de la Red Voltaire
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