Asesinato
del periodista Mario Bonino
DIEZ
AÑOS DE IMPUNIDAD
La
Agencia Nacional de Comunicación (ANC) realiza hoy la primera
entrega de sus servicios especiales recordando los 10 años
del asesinato aun impune de Mario Bonino, periodista y militante
de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba),
que incluye producciones especiales y columnas sobre Mario, realizadas
por compañeros de trabajo, familiares, amigos y dirigentes
de organizaciones sociales.
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FUTURO
Buenos
Aires, 11 de noviembre (ANC-Utpba).- A Mario Bonino lo mataron en
noviembre de 1993, en una fecha que va del 11 de noviembre -día
en que desapareció- al 15 de noviembre, cuando su cuerpo
fue hallado en el Riachuelo.
Mario
era periodista, trabajaba-militaba en la secretaría de prensa
de la Utpba, organización que durante esos cuatro días
de ausencia fue atacada y amenazada, en una etapa donde las intimidaciones
y agresiones a la prensa alcanzaron un pico y que provocaron la
realización de un acto con más de diez mil personas
en la Plaza de Mayo el 16 de septiembre de 1993, plena euforia menemista,
bajo la consigna "Por la Vida contra la Impunidad".
No
se puede hablar del crimen impune de Mario Bonino sin entender el
valor de su calidad humana y militante, su compromiso, su historia,
su enorme voluntad para enfrentar todo tipo de injusticias, su actitud
solidaria. No se puede hablar del crimen impune de Mario Bonino
sin detenerse en el contexto político, social y económico
en el que se dio, y menos aún frente a la situación
que plantea el párrafo anterior.
Desde
la Utpba a lo largo de esto diez años hemos hablado, escrito
y actuado mucho respecto del asesinato de Mario: la denuncia nacional,
regional e internacional; las presentaciones ante la justicia; las
movilizaciones; los actos; sin embargo todo ello parece poco.
Por
supuesto, hay motivos. Es que hubo que luchar contra el silencio,
el ninguneo, las miserias de ciertos habitantes de la prensa, que
fueron cómplices o funcionales a la necesidad del gobierno
de aquel entonces -fortalecido en esos días por un triunfo
electoral que le sirvió de garantía para la reelección-,
que primero habló de suicidio, después de "problemas"
y finalmente admitió que se trataba de un "crimen mafioso".
Pero
cuando apareció este comentario la agenda periodística
-que jamás tuvo entre sus prioridades informar sobre el crimen
y reclamar su esclarecimiento- estaba totalmente monopolizada por
el Pacto de Olivos, suscripto el domingo 14 de noviembre, un día
antes de que Mario apareciera asesinado.
La
Utpba, la Comisión de Investigación constituída
durante una asamblea del gremio -y que entre otros integrara el
recordado Enrique Sdrech-, organismos de derechos humanos, la Felap,
la Ciap -Comisión Investigadora de Atentados a la Prensa-,
la CTA, y organizaciones sociales, caracterizadas todas ellas por
enfrentar la impunidad, la injusticia y un modelo económico
criminal fueron un testimonio claro y coherente a la hora de exigir
justicia en el caso de Mario, pero también al analizar en
qué circunstancias se dio ese crimen: neoliberalismo, dictadura
de mercado, menemismo, corrupción, poder mafiatizado, desaparición
del Estado, concentración, desocupación, miseria,
condiciones todas ellas creadas mientras se atacaba ideológica,
política, económica y culturalmente a todas las organizaciones
que enfrentaban ese supuesto final de la historia.
En
esa realidad histórica, con la particularidad de haber sido
1993 el año, desde el retorno de la democracia, de mayor
cantidad de agresiones a la prensa, lo mataron a Mario Bonino. Periodista.
Integrante de la Secretaría de Prensa de la Utpba, cuyas
ideas abrazaba y por las cuales militó -de manera ejemplar-
hasta ese 11 de noviembre.
Los
que creemos en el hombre organizado, en que miles de millones de
personas se merecen un mundo mejor, en que hay enemigos de esos
miles de millones que no lo permiten y que contra ellos es la pelea,
en que todo ello requiere de una alta dosis de afecto, compromiso,
capacitación, conocimiento y una inquebrantable capacidad
de lucha, sabemos que Mario es el futuro y no apenas un merecido
recuerdo anual. Es el futuro porque eso por lo cual él peleaba
no llegó.
En
eso andamos, Mario (ANC-Utpba).
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UNA
DÉCADA DE IMPUNIDAD
Buenos
Aires, 11 de noviembre (ANC-Utpba).- Con silencios cómplices,
censuras impuestas, mentiras, impunidad y ausencia de justicia,
se cumplen diez años del asesinato del periodista y militante
de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba),
Mario Bonino, cuyo cuerpo fue encontrado el 15 de noviembre de 1993
en aguas del Riachuelo, luego de desaparecer cuatro días
antes.
Desde
la aparición del cadáver, la Utpba y la familia Bonino
vienen reclamando el esclarecimiento del crimen a través
de movilizaciones y denuncias tanto en el plano nacional como internacional,
formándose en su momento una comisión de investigación
constituida por reconocidos periodistas, que ratificó que
el compañero Mario Bonino había sido asesinado.
Bonino
desapareció en la tarde del jueves 11 de noviembre de 1993
en el camino entre su casa en Independencia y Avenida La Plata y
la sede de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE),
en Belgrano y Alberdi, hacia donde se dirigía a participar
del seminario "El rol de la radio a las puertas del Tercer
Milenio", junto con el programa "Protagonistas",
conducido por el periodista Eduardo Aliverti.
Recién
se volvió a saber de Bonino cuatro días más
tarde, el lunes 15 de noviembre, cuando su cuerpo sin vida fue descubierto
flotando en el Riachuelo, en la zona ribereña del barrio
de La Boca.
Al
momento de su asesinato, Mario tenía 37 años, estaba
casado con Felicia Urbano y era padre de Federico, por entonces
de 8 años.
En
su desempeño profesional, Bonino había trabajado en
la sección Deportes de los diarios La Razón, Sur y
Popular, pero en los últimos años se había
incorporado al área de comunicación de la Utpba.
Para
noviembre de 1993 estaba al frente de la recepción y difusión
de las denuncias sobre amenazas y agresiones a los periodistas,
que por entonces se producían a diario.
Según
la base de datos de la Utpba desde 1988 a octubre de ese año
se habían registrado más de 700 amenazas y agresiones
en todo el país. Mario recorría las redacciones para
informar a los compañeros sobre lo que estaba sucediendo.
Bonino
había participado activamente de la campaña "La
Peor Opinión es el Silencio", promovida por la Utpba
para denunciar las agresiones a la prensa, la censura y el modelo
económico que se estaba imponiendo en el país.
Como
muchos, tenía a su militancia en la Utpba como el camino
para soñar y pelear por un mundo mejor, más justo,
más libre y más solidario, respecto del cual no se
contentaba con el escribir y describir, sino que se dedicó
a tratar de cambiarlo.
El
secuestro y posterior asesinato de Bonino distó de ser un
hecho aislado o accidental, como se intentó difundir por
entonces. Apenas horas antes de aparecer su cuerpo, en la madrugada
del domingo 14, tres personas irrumpieron en la sede de la Obra
Social de los periodistas y agredieron con golpes de hierro en la
cabeza al sereno del edificio, Miguel Gavilán, quien fue
internado de urgencia con conmoción cerebral.
Esa
misma mañana, en la sede de la Utpba se recibió un
llamado telefónico anónimo, donde una voz femenina
amenazó diciendo que "lo que les pasó anoche
les puede volver a pasar".
El
hallazgo del cadáver de Bonino se produjo apenas horas después
de que los ex presidentes Carlos Menem y Raúl Alfonsín
firmaran en la Residencia Presidencial el llamado "Pacto de
Olivos".
La
posición del gobierno, expresada por Menem, fluctuó
entre ignorar el tema, calificarlo como un suicidio y ante la evidencia
contundente de que se trataba de un crimen, adjudicándoselo
a "sectores mafiosos".
Sin
embargo, la real actitud de Menem y su gobierno fue la designación
de su amigo Luis González Warcalde como "fiscal especial",
quien durante el tiempo en que estuvo en funciones se dedicó
a descalificar a Bonino y frenar todo tipo de investigación
relacionada con la causa.
González
Warcalde no esclareció absolutamente ninguno de los casos
que debió investigar sobre agresiones a los periodistas,
ni mucho menos halló a los responsables del asesinato de
Mario Bonino.
Contra
todas las pruebas aportadas por la Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (Utpba) y los abrumadores resultados forenses,
el "fiscal especial" González Warcalde insistió
hasta la irrespetuosidad con que la muerte de Bonino había
sido un suicidio, pese a que todos los peritos, oficiales y de parte,
ratificaron que Bonino ya había fallecido cuando fue arrojado
al Riachuelo.
A la
cabeza de los reclamos nacionales e internacionales, la Utpba fue
la única aportante de pruebas, creó una Comisión
de Esclarecimiento integrada por los periodistas Enrique Sdrech,
Enrique Tortosa y Santo Biasatti, entre otros, y designó
como perito de parte al legista Mariano Castex.
La
Federación Latinomericana de Periodistas (Felap), las asociaciones
de prensa de Chile, Perú, Costa Rica, México, Cuba,
Uruguay, Brasil, España, Inglaterra, Estados Unidos, Francia
y Canadá, Amnisty Internacional, la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), el Partido Socialista francés, la Asociación
Mundial de Escritores y la Fundación America Watch, fueron
algunas de las organizaciones internacionales que reclamaron por
el esclarecimiento del crimen.
A lo
largo de estos diez años, el reclamo por Mario Bonino fue
sostenido por todos los organismos de derechos humanos de la Argentina,
las organizaciones y sindicatos de prensa de todo el país,
la CTA, la Asociación de Reporteros Gráficos de la
República Argentina (Argra), Ctera, ATE, Federación
Judicial Argentina, Federación Agraria Argentina y Apyme,
entre otras.
Las
exigencias de justicia para Bonino, como antes y después
se comprobara en infinidad de situaciones, debieron sortear el cerco
informativo impuesto por algunos medios nacionales de comunicación,
que pocos días después del crimen fueron eliminando
el tema de sus ediciones.
El
asesinato de Mario Bonino, al igual que el de José Luis Cabezas,
no fueron hechos aislados sino que se produjeron en los mismos años
en que se registró el mayor índice de ataques contra
los periodistas argentinos, según datos propios de la Utpba.
A fines
de abril de 2001, la Utpba solicitó y obtuvo la reapertura
de la causa que investiga el homicidio, producto de las declaraciones
formuladas por un suboficial de la Policía Bonaerense al
programa Puntodoc/2, en las que señalaba a los autores del
crimen como "gente del Comisario Mayor Mario Rodríguez",
a quienes identificó con los nombres de "el Lagarto
Vargas y el Suboficial Mayor Carmona".
En
agosto del año pasado, la Utpba realizó una presentación
ante el juez Raúl Irigoyen, a cargo del Juzgado de Instrucción
número 10, motivada por la publicación de un artículo
en la edición del diario porteño Clarín del
viernes 28 de junio, en el que se reproducen declaraciones del cabo
de la Policía Bonaerense, Adrián Montenegro, en relación
con el asesinato de Bonino.
La
declaración de Montenegro señala como responsable
del asesinato de Mario Bonino a "...un jefe que estaba en la
Dirección de Investigaciones de San Martín en el año
2000 y a un comisario retirado" (ANC-Utpba).
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LA
UTPBA PIDE UNA ENTREVISTA CON EL SECRETARIO DE DERECHOS HUMANOS
Buenos
Aires, 11 de noviembre (ANC-Utpba).- La Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (Utpba) pidió una entrevista al
secretario de Derechos Humanos de la Nación Eduardo Luis
Duhalde, en el marco de cumplirse 10 años de impunidad en
el asesinato de Mario Bonino, periodista y militante de la organización.
La
carta enviada a Duhalde manifiesta que "con motivo de cumplirse
diez años del asesinato del periodista Mario Bonino, reiteramos
a Ud. el pedido de entrevista -ya en curso- para tratar, entre otros,
ese tema".
"Mario
Bonino desapareció el 11 de noviembre de 1993 y su cuerpo
fue hallado sin vida cuatro días después en el Riachuelo.
A diez años de ese crimen y a pesar de los reiterados denuncias
y reclamos efectuados por nuestra organización, junto a su
familia y con el apoyo y solidaridad de otras organizaciones hermanas,
el asesinato de Mario Bonino continúa impune, sin haberse
identificado, juzgado y castigado a los responsables intelectuales
y materiales del hecho", agrega.
"A
la impunidad de su crimen se suma la generada por el silenciamiento
sostenido e interesado -por parte de algunos medios y de los eternos
cómplices de la injusticia- de su condición de periodista,
a sabiendas de que el ejercicio de esa profesión era para
Mario la práctica cotidiana de la lucha contra la impunidad,
por la verdad y la justicia, implementada a través de su
militancia en la UTPBA", finaliza el pedido (ANC-Utpba).
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MARITO
ERA BONECO
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Ariel Scher (*), especial para ANC-Utpba).-
Marito era Boneco, y era Bonino, y también una vocación
de vida, y una pasión de tribuna, y una pertenencia de fútbol,
y un carné de periodista, y toda la fe en River, y mil chistes
en los dientes, y la curiosidad de atrapar el mundo, y ese compañero
cariñoso, y siempre un militante.
Marito tenía una fuerza única cuando daba la mano,
y caminaba oliendo a buen tipo, y hacía tablas de posiciones
como si fuera Einstein, y aseguraba que una vez conversó
desde la popular con Perfumo, y era más que gracioso reconstruyendo
historias de barrio, y se conmovía en cada movilización
de miles, y más se conmovía cuando deseaba libertades,
y más y más se conmovía cuando pronunciaba
entusiasmado la palabra Federico, que es el nombre de su hijo.
Marito
nos iluminó a todos en noviembre de 1997, cuando se cumplieron
cuatro años del peor día, y en un acto de muchos cientos,
todos contamos que era un tipo grandioso.
Cambiando
la fecha pero no la bronca, hay que volver a admitir que haberlo
conocido es exactamente un honor. Y que, como esa vez y como cada
vez, hay que repetir que hace años que exigimos justicia
y hace años que nos deben respuestas, hace años que
no nos olvidamos y hace años nos duele en el alma.
Y que
la memoria continúa, y la pelea continúa, y los sueños
que orientaron la vida de Mario Bonino también continúan.
Y que, por eso mismo, te seguimos queriendo, Marito. Y estás
con nosotros. Acá con nosotros: en el corazón siempre
(ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Clarín.
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NO
BAJAR LOS BRAZOS
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Felicia Urbano (*), especial para ANC-Utpba).-
Este aniversario lo vivo con el mismo dolor de hace diez años
atrás. Pero creo que este dolor tiene que servir para crecer.
Para no abandonar la lucha y para seguir haciendo lo que Mario hubiera
querido hacer: no bajar los brazos.
Estos
fueron diez años duros. No sólo para mí, sino
para todos los que lo conocieron a Mario. Para el que lo quiso.
Uno no quisiera que estas cosas pasaran, pero... si se pudiera no
elegir las desgracias, sería todo más distinto y mejor,
aunque tal vez sin sentido.
Él
siempre decía "para conseguir lo que uno quiere hay
que pelear". Y su deseo siempre pasaba por lo mejor para nuestro
país. Que no haya tanta diferencia de clases. Que todos tengan
trabajo. Que no exista gente que no tengan para comer mientras que
a otros le sobra de todo. Mario quería más igualdad
social, por eso luchaba, por eso seguimos luchando (ANC-Utpba).
(*)
Esposa de Mario Bonino
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HASTA
EL ÚLTIMO RINCÓN DE LA REDACCIÓN
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Juan José Panno (*), especial
para ANC-Utpba).- Cada vez que alguno de los compañeros de
la Utpba llega a cualquier lugar en los que uno labura con un puñado
de volantes para informar de tal o cual conflicto; para contar que
hay mas, o menos, servicios en la obra social; para juntar voluntades
en defensa del estatuto o cualquier tema de estos, aparece nítida
una y otra vez la imagen de Mario Bonino.
Militante
de fierro, leal y noble, Mario llegaba en silencio, con su sonrisa
franca a las redacciones y sabía escuchar las necesidades
y las sugerencias de los compañeros. A un colega de Radio
Rivadavia, el polaco Caimi, lo escuche definir con acierto, en una
charla con estudiantes de periodismo, que antes que el micrófono
está el auricular, que hay que saber escuchar, antes de hablar.
Mario ejercía muy bien ese precepto en su cotidiana lucha
sindical.
No
es difícil imaginárselo a Mario -si hubiera sido otro
compañero del gremio y no él, la víctima de
tan brutal asesinato- llegando hoy hasta el último rincón
de la redacción más perdida con un volante en la mano
con el título "Diez años de impunidad".
No
nos olvidaremos de Bonino (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Página 12
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PEDIR,
EXIGIR, RECLAMAR JUSTICIA
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Marta Maffei (*), especial para ANC-Utpba).-
La impunidad, ya se sabe, es la primera y más importante
causa de la violencia y la inseguridad en Argentina y en cualquier
lugar del mundo. Nada hay, nada es, tan profundamente alentador
para la delincuencia en todas sus formas como contar con la certeza
anticipada de que no habrá sanción. Por eso resultan
ineficaces las políticas dirigidas prioritariamente al incremento
de las penas: a quienes viven amparados en la impunidad, poco les
preocupa el aumento de las penalidades.
Las
sociedades estaduales, las que institucionalizan el poder político,
nos plantean la sustitución de la venganza privada por las
garantías de un Estado de Derecho donde se debe hacer Justicia.
Justicia para todos, justicia siempre. La ruinosa y reiterada violación
a este principio constitutivo de las democracias marca a fuego a
nuestras sociedades descreídas y atrapadas en esta visible
ruptura del contrato social.
La
situación no es nueva, pero en el presente está severamente
agravada. Por eso, es un punto de partida insoslayable para recuperar,
para recuperarnos de tanto dolor, de tanta violencia, el sostener
la memoria y no cejar en nuestro reclamo de Justicia. Ni los asesinos
del proceso, ni la "mano de obra barata", ni los policías
y civiles complotados contra la sociedad, pueden seguir amparados
por la impunidad que fabrican los corruptos políticos, policías
o empresarios mafiosos, o en el olvido crecido en el vértigo
cotidiano y las múltiples penurias de la realidad.
Por
eso Mario quiero decirte que tu nombre fue el primero que me estrujó
el alma el día que supimos del asesinado de Ezequiel Demonti,
un pibe de nuestras escuelas, 20 años más joven que
vos y que nada sabía de la lucha por defender a tus compañeros
periodistas desde la UTPBA, un chico pobre que tuvo la maldita desgracia
de caminar tranquilo con sus amigos y toparse una noche con la bonaerense,
no iba como vos aquella tarde del 14 de noviembre del '93 al cierre
de un Seminario y sin embargo Mario, como vos, apareció flotando
en el Riachuelo.
No
importa que nosotros, que vos, que millones de Argentinos pensáramos
hace 20 años que al sacudirnos la dictadura asesina nos habíamos
ganado, después de treinta mil muertos/desaparecidos, el
derecho a vivir con justicia. Otros no piensan igual, otros siguen
amparados por la impunidad, segando la vida de cientos, de miles
de jóvenes, adolescentes, hombres y mujeres en Jujuy, en
Mar del Plata, en Santiago, en Corrientes, en Pinamar, en Avellaneda,
en Neuquen, en Tierra del Fuego, en San Luis, en Salta o en Capital.
Aunque
nos cueste entenderlo, para muchos la vida no vale nada. Pero para
nosotros, para los que la amamos, los que seguimos cada día
pensando en ustedes, en vos Mario, en José Luis, en María
Soledad, en Ezequiel, en Maximiliano, en Darío, el Leila,
en Teresa, en Rosa y en tanto otros con el profundo dolor de sentirnos
insuficientes para lograr que se haga Justicia, para nosotros sigue
como una antorcha el compromiso de tu memoria, para no abandonar
la lucha por la verdad y la justicia.
Han
pasado 10 años, tu hijo Federico ya es casi un hombre y los
jueces de la Nación no han querido todavía sacar a
relucir las evidencias que tienen y condenar a los culpables.
Pero
no vamos a guardar silencio, no vamos a olvidar, no vamos a dejar
de reclamar. Este es nuestro compromiso y nuestro homenaje en estos
10 años. Pedir, exigir, reclamar justicia, para vos, para
tu familia y para todos (ANC-Utpba).
(*)
Secretaria general de Ctera y secretaria adjunta de la CTA.
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BONECO
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Daniel Nicosia (*), especial para ANC-Utpba).-
Contar una anécdota de "Boneco" (así lo
llamábamos los amigos) se hace difícil por ser tantas
las que vivimos juntos. Y más difícil se hace por
no poder entender que Mario esté muerto. Esto sólo
puede suceder es este país donde la justicia es una injusticia.
Con
respecto a la anécdota, sucedió en el año 1979,
en Montevideo, cuando el juvenil, que luego ganara el título
mundial en Japón, se aprestaba a disputar el sudamericano.
Argentina se concentraba cerca de Carrasco y hacia allá fuimos
tratando de conseguir una nota con Maradona.
Cuando
llegamos al hotel, el plantel se aprestaba a almorzar. En una momento
Diego se asomó a la puerta y cuando nos vio, nos preguntó
que hacíamos y le preguntamos si podíamos charlar
un rato. Accedió y se quedó un momento con nosotros
en la puerta del hotel.
"Boneco",
que estaba enfrente, sobre la costanera, vino corriendo con su Kodac
Fiesta y le gritó "Diego... Diego, para la revista Goles",
y apretó su Kodac fiesta ante la sorpresa de Maradona.
Luego
del estupor, Maradona, ante las carcajadas de todos, le dijo que
pasara más tarde, que a ellos les iban a pagar un premio
y él se iba a encargar de hacer una vaquita para comprarle
una cámara profesional.
Así
era "Boneco", simple y sencillo, locuaz y gracioso, pero
sobre todas las cosas ... un gran tipo (ANC-Utpba).
(*)
Periodista
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TODAVÍA ESTAMOS ESPERANDO
Córdoba,
11 de noviembre (Por Juan Carlos Guliani (*), especial para ANC-Utpba).-
La última imagen que tengo de Mario es en Córdoba,
a fines de 1993, pocos días antes de su asesinato. Junto
al "Cabezón" Das Neves y otros compañeros
participó en representación de la UTPBA en nuestro
Décimo Congreso Provincial de Trabajadores de Prensa.
Lo
recuerdo callado, observador, agudo, un tipo sin estridencias, afable,
comprometido. Revisando fotos viejas -esa manía que tenemos
los periodistas gráficos- lo vuelvo a mirar compartiendo
la misma mesa en la cena del Congreso, conversando de cosas de la
militancia, de la organización de los laburantes, de la devastación
que provocaba el neoliberalismo encaramado en la fiesta menemista.
Porque
Mario era uno de los nuestros. Quiero decir, de los que creemos
que la historia no terminó, que todavía no nos ganaron
por toda la cuenta, que queda hilo en el carretel para seguir peleando.
Y que hay que hacerlo organizados. Revalorizando el proyecto colectivo,
la solidaridad, la lucha. De lo contrario no sirve. Es gastar pólvora
en chimangos.
El
Presidente Kirchner ha lanzado en estos días una comisión
para luchar contra la impunidad de las víctimas del "gatillo
fácil", ese eufemismo desprecibale que sólo sirve
para disfrazar al aparato represivo esencialmente intacto de épocas
de la dictadura, aunque hayamos apagado ya 20 velitas de esta democracia
colonizada y restringida.
¿Se
ocupará esta comisión del caso de Mario?, ¿decidirá
meter las manos en la mugre de los servicios y las fuerzas de seguridad
para echar luz entre tanta infamia?, ¿y qué pasará
con los que lo mandaron a matar, con los que tienen la sartén
por el mango?, ¿se animarán a llegar hasta ellos?,
¿habrá alguna penalidad para la Justicia inoperante
y cómplice que sólo ha devuelto formalidades y silencio
al reclamo de verdad y castigo?
A diez
años de su crimen, estas preguntas inquietantes aun no tienen
una respuesta certera (ANC-Utpba).
(*) Secretario General del Círculo Sindical de la Prensa
y la Comunicación de Córdoba (Cispren). Secretario
General de la CTA de Córdoba. Miembro de la Federación
de Trabajadores de la Comunicación (FETRACOM)
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MENSAJERO
DE NOVEDADES Y SUEÑOS
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Alberto Ferrari (*), especial para ANC-Utpba).-
Mario ingresaba con su paso rápido a las redacciones. Con
su energía, sus volantes, sus consignas. Era el mensajero
de las novedades y los sueños de un gremio mas solidario,
mas unido, que peleaba por un destino para todos los compañeros.
Imposible
recordar a Mario de otro modo que no sea con ese manojo de volantes.
Imposible aislarlo de las consignas. Porque su irrupción
en cualquier redacción indicaba entre los compañeros
la certeza de que "algo" debe estar pasando o "algo"
estaba por pasar en el gremio.
Solo
hay una forma de recordar a Mario. Como el portador de un mensaje
fraterno para el compañero en problemas. El militante que
nos traía las noticias, buenas o malas, del gremio, ese espejo
de nuestra realidad, tan dolorosa en los noventa.
Por
eso es imposible olvidar a Mario. Se nos fue nuestro cronista, nuestro
mensajero, nuestro vinculo permanente con los demás compañeros
(ANC-Utpba).
(*) Periodista de la agencia ANSA
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SENCILLO,
DE BUEN HUMOR Y COMPAÑERO
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Eduardo Ramenzoni (*), especial para
ANC-Utpba).- Verano del 80, también del 81, el complejo de
deportes de la Utpba estaba al costado del camino de cintura, muy
cerca de puente 12. Era el lugar de encuentro en los días
soleados y calurosos. Mario comenzaba a "noviar" con Felisa.
Eramos
un grupo que teníamos pocos años en el periodismo
deportivo, pero "compinches". Cada uno trataba de abrirse
paso a su manera en la profesión. Hablábamos de fútbol
y jugábamos a la pelota.
Preparábamos
el asado, disfrutábamos de la pileta, al voley también
"le metíamos". Casi todos estabamos en pareja,
noviando, muchos terminamos en matrimonio (aun lo estoy) y con hijos.
Se
"prendía" el Bambino Pons, su novia y actual mujer
(Susana), Roberto Leto (con minguita), el Tony Pintos, "Tití"
Fernández, Carlitos Menéndez, "Tito" Valinotti,
una banda, como se dice.
A Mario
lo comenzamos a tratar porque un día apareció con
Alejandro Potenza, el "2" de nuestro equipo. Entró
rápidamente en el grupo por su sencillez, simpleza, buen
humor y compañero. Era muy divertido. Hasta que lo conocimos
bien, muchas veces dudábamos si hablaba en serio o en broma.
Dispuesto
a dar una mano, no recuerdo haberlo visto con mala cara. Le gustaba
jugar al fútbol, pero tenia serios inconvenientes. Dios no
le brindo dotes. Era impredecible, de escaso manejo de pelota, lento
para resolver.
Pretendía
ser delantero. Tenia pie redondo. Era el mas "puteado"
por todos, no quedaba en nosotros mala palabra por pronunciar.
Consciente
de sus deficiencias futbolísticas, nunca respondió
con agresiones, no se altero ni se enojo. Pedía disculpas
por no definir una jugada de gol o darle la pelota a los contrarios.
Terminaba el "picado" y cuando aparecían las "cargadas",
su rostro juvenil e inocente se iluminaba como respuesta.
Mario
era así, querible, aun, jugando a la pelota (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de TyC Sport
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SU
SONRISA SIMPLE, SU RECUERDO
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Julio Marini (*), especial para ANC-Utpba).-
No hace 10 años, cuando nos privaron de su gesto, sus modos,
su sonrisa simple. Hace justo el doble, 20 años, nos cruzamos
con Marito por primera vez.
En
un entrenamiento de Ferro, al que para esos comienzos de cronista
nos parecía como si estuviéramos designados para cubrir
uno del Manchester United en el Old Trafford, coincidimos con Mario.
Y arrancó esa pequeña historia de charlas y más
coincidencias que desencuentros, en lo futbolístico, lo humano
.
Era
difícil no quedarse charlando con Mario todo el tiempo que
durara la práctica y muchos minutos más. Era difícil
no querer a Mario, como 10 años más tarde fue difícil
entender el crimen y como es imposible hoy, otros 10 años
transcurridos, no mantener casi fotografiada su sonrisa simple,
su recuerdo, y un recurrente pedido de justicia (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Clarín
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ENTENDER
LO QUE HIZO, NO OLVIDARLO
Buenos
Aires, 11 de noviembre (Por Omar Lavallén (*), especial para
ANC-Utpba).- Conocí a Mario Bonino en la redacción
del diario Nuevo Sur a mediados del '89 o principios del '90.
Hasta
ese entonces nunca me había cruzado con 'Boneco', pero al
poco tiempo de vernos descubrí una característica
común a los 8 o 9 periodistas que trabajamos en la sección
deportes: era un buen tipo, solidario con sus compañeros
y con todo aquel que le pidiera una mano.
El
cierre del diario, a finales de 1990, y las urgencias de cada uno
hizo que el contacto con Mario se espaciara, y que sólo recibiera
noticias de él a través de conocidos en común,
o cuando nos cruzábamos en la calle, o en una redacción
donde él iba a llevar alguna solicitada en apoyo a los conflictos
laborales que comenzaban por esa época.
Su
muerte me golpeó no sólo por la cercanía afectiva,
sino por lo irracional, porque parecía una muerte traída
de otra época, una época que se creía superada
en la Argentina...Nada más alejado e inocente.
Buscarle
un por qué a lo que le pasó a Mario, sería
comenzar a poner en tela de juicio la vida de Mario y recordar argumentos
que se utilizaron en los '70 para encontrarle una explicación
a muchísimas otras muertes. Además sería dejarles
un resquicio a los asesinos y sus cómplices para justificarse,
con aquel viejo argumento de: "Algo habra hecho".
El
mejor homenaje que se le podría hacer a Mario, creo, es entender
lo que hizo desde su militancia y no olvidarlo (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de la Agencia DyN.
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