Asesinato
del periodista Mario Bonino: DIEZ
AÑOS DE IMPUNIDAD
La
Agencia Nacional de Comunicación (ANC) realiza hoy la segunda
entrega de sus servicios especiales recordando al periodista y militante
de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba),
Mario Bonino, asesinado hace 10 años. Esta edición
incluye producciones especiales y columnas sobre Mario, realizadas
por compañeros de trabajo, familiares, amigos y dirigentes
de organizaciones sociales.
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LA
UTPBA SE REUNE CON EL SECRETARIO DE DERECHOS HUMANOS EDUARDO LUIS
DUHALDE
Buenos
Aires, 12 de noviembre (ANC-Utpba).- La Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (Utpba) será recibida mañana,
jueves 13, a las 11, por el secretario de Derechos Humanos de la
Nación Eduardo Luis Duhalde, con quien abordará, entre
otros temas, la situación respecto del crimen aún
impune del periodista y militante de la organización Mario
Bonino, hecho del que se cumplen 10 años.
La
entrevista se realizará en la Secretaría de Derechos
Humanos, 25 de Mayo 606, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
y por la Utpba participarán Daniel das Neves, secretario
General; Ana María Careaga, secretaria de Derechos Humanos;
Ricardo Esparis, abogado, y la esposa de Mario Bonino, Felicia Urbano.
En
la carta enviada a Duhalde para solicitar la entrevista, la Utpba
remarcó que "Mario Bonino desapareció el 11 de
noviembre de 1993 y su cuerpo fue hallado sin vida cuatro días
después en el Riachuelo. A diez años de ese crimen
y a pesar de los reiterados denuncias y reclamos efectuados por
nuestra organización, junto a su familia y con el apoyo y
solidaridad de otras organizaciones hermanas, el asesinato de Mario
Bonino continúa impune, sin haberse identificado, juzgado
y castigado a los responsables intelectuales y materiales del hecho"
(ANC-Utpba).
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SIN
DOBLECES
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Daniel Aller (*), especial para ANC-Utpba).-
Fumador insoportable. Divertido. Risueño. Ingenuo. Pícaro.
Soñador. Jugador de poca monta (apenas un par de pesitos
a la quiniela o el viejo Prode).
Blanco
de algunas bromas. Promotor de muchas otras. Familiero. Hijo, padre
y marido orgulloso. Solidario. Comprometido. Muy buen compañero
en el trabajo. Amigazo afuera. Siempre querible. Boneco era todo
eso. Un tipo bárbaro. O varios al mismo tiempo. Pero fundidos
en una imagen única y transparente.
Sin
dobleces. Es lindo recordarlo. Sería mejor
tenerlo. Para seguir compartiendo momentos. Y cagarnos bien de risa
(ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Clarín
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YA
NADA SERÁ IGUAL
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Daniel Das Neves (*), especial para
ANC-Utpba).- Se había puesto en la cabeza que no podía
faltar al cierre del Seminario. Una porque lo sentía casi
como una obligación; otra, porque la charla de Héctor
le despertaba el interés de ver cómo se expresaba
aquello de lo que él -y tantos otros- hablaban; en tiempos
donde los vientos de cambio se querían llevar puesto convicciones,
principios y se agrandaban hasta tal punto que, en su apuesta máxima,
querían acostar hasta una ideología. No cualquiera,
claro: aquella que Mario abrazaba desde que la vida tenía
otro sentido para él.
Por
eso terminó de entregar el último comunicado -otra
nueva amenaza, en Catamarca, a periodistas que cubrían el
Caso María Soledad- pasó por el departamento, se bañó,
saludó a su hijo Federico, le prometió El Gráfico
para la vuelta y se fue. Todavía se podía decir que
la tarde estaba vigente.
El
Seminario sobre la Radio a las Puertas del Tercer Milenio se había
ido, y en la esquina de Belgrano y Alberti, mientras comían
algo, varios se mostraron extrañados por la ausencia de Mario.
No era de llegar tarde y menos de faltar sin avisar. Pero, además,
varios sabían que él tenía ganas de estar en
esa charla.
Los
llamados de Felicia, su mujer, a la casa de sus compañeros
empezaron en las primeras horas de la madrugada. Mario no había
vuelto. La noche fue devorada por recorridas inútiles por
lugares previsibles, mientras la denuncia policial se convertía
en más absurda que nunca.
Fueron
cuatro días de una sensación insoportable. En los
que ese militante incansable, lector, pícaro y generoso no
devolvía ninguna señal; mucho menos quienes se hicieron
de él para sacarlo de las filas de los que se rebelan contra
los que dominan. Porque Mario era eso: en Diario Popular, en La
Razón, en Sur, en la Asociación de Periodistas, en
la Utpba. El hombre que se organiza junto a otros para enfrentar
las distintas manifestaciones de un sistema ferozmente injusto.
Mientras
la incertidumbre sumaba para el lado del pesimismo, el intento de
ingreso -en la madrugada del domingo- a la sede de la Utpba, con
paliza de por medio contra el compañero que cuidaba la puerta
y la amenaza, telefónica, de volar el edificio algunas horas
después, ponían al límite cualquier reflexión
acerca de qué iba a pasar con Mario.
Ni
el Pacto de Olivos suscripto ese nefasto domingo 14 de noviembre
impidió lo que parecía -transcurridas 72 horas- inevitable;
no alcanzó con la preocupación transmitida por algunos
de sus protagonistas a la Utpba, mientras un silencio agobiante
desde Menem hasta la mayoría de los medios se intentaría
disimular luego con el golpe canalla y cómplice de la sospecha
(se suicidó, anda a saber en qué andaba, dijeron voces
miserables) de la que se tuvieron que bajar ante la evidencia. El
lunes 15 el cuerpo de Mario fue encontrado en el Riachuelo. Lo habían
matado.
Ese
día, ese lunes, la impotencia de Osvaldito se trasladó
desde su Lanús hasta el fondo del entrepiso de Perón
1173. Allí se sentó, como siempre, de espaldas a la
puerta esperando esa contención desde donde -con una actitud
firme y convincente- Mario reivindicaba su condición de militante,
abrazado a la idea de construir un hombre nuevo, haciéndole
formar parte de la misma pelea, aunque a Osvaldito algunos le hayan
hecho creer que esa lentitud para decir lo que pensaba lo colocaba
en un punto sin retorno.
Y mientras
lloraba, arriba del escritorio pero fuera de su mirada, había
quedado una copia de la charla del Seminario a la que nunca dejaron
llegar a Mario Bonino. Se llamaba Ya Nada Será Igual ** (ANC-Utpba).
(*)Periodista.
Secretario General de la Utpba.
(**) Trabajo presentado en el Seminario La Radio a las Puertas del
Tercer Milenio por el secretario de Prensa de la Utpba, Héctor
Sosa.
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JUSTICIA
PARA UN COMPAÑERO MILITANTE
Rosario,
22 de noviembre (Por Sindicato de Prensa de Rosario (*), especial
para ANC-Utpba).- A diez años del asesinato del compañero
Mario Bonino el compromiso de todos los periodistas sigue intacto
en su reclamo de justicia.
Justicia
para un compañero militante, justicia para quien entregó
su vida en defensa de los derechos de los trabajadores de prensa
y comprometido con todas las luchas por una vida digna para nuestro
pueblo.
La
memoria colectiva inscribe junto a los 30 mil desaparecidos de la
última dictadura militar, al asesinato de José Luis
Cabezas y a los crímenes impunes de la democracia, el nombre
de Mario Bonino.
El
Sindicato de Prensa Rosario acompaña activamente a la Utpba
en su inquebrantable voluntad y acción por el esclarecimiento
de la muerte de Mario Bonino. En ese difícil camino contra
el silencio y la complicidad oficial que cubrieron este asesinato
estamos todos quienes apostamos a vivir y morir en un país
justo, libre y solidario (ANC-Utpba).
(*)
Integrante de la Federación de Trabajadores de la Comunicación
(Fetracom).
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¿ALGUNA
VEZ SE CONOCERÁN LOS RESPONSABLES?
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Miguel "Tití" Fernández
(*), especial para ANC-Utpba).- Cuando me llamaron para que escriba
unas líneas recordando a "Boneco" porque se cumplen
10 años de su muerte mil cosas me vinieron a la cabeza.
¿Como
estará su familia?, ¿que será de la vida de
los hijos de puta que lo mataron? ¿Alguna vez se conocerán
los responsables?...
También
traté de recordar anécdotas, la primera que se me
viene a la cabeza fue cuando en una reunión estábamos
con Arturo Iturralde y Boneco le preguntó que sentía
cuando las hinchadas le gritaban "Iturralde, la c....a de tu
madre".
Otras
de las cosas lindas que vivimos fue cuando viajamos a Montevideo
a jugar un partido de fútbol contra el equipo de Víctor
Hugo y Marito no paraba de sorprenderse con cada cosa que veía,
era impagable verle la cara, había esperado mucho tiempo
ese momento y lo estaba disfrutando plenamente.
Quedan
muchas cosas vividas junto a Marito, pero creo que lo mejor es quedarse
con el recuerdo de un gran tipo, generoso, buena gente, que siempre
estaba dispuesto a colaborar y dueño de una increíble
ingenuidad.
Te extrañamos Boneco. Que Dios te tenga en el cielo (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Torneos y Competencias.
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UNA
SONRISA AMIGA EN LA MESA DE AL LADO
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Rodolfo Chisleanschi (*), especial para
ANC-Utpba).- La pucha. Fue hace tan poco tiempo, y sin embargo parece
tan lejano
Los
dos habíamos entrado casi al mismo tiempo a esa redacción
que se veía inmensa, inabarcable para dos pibes que se asomaban
al mundo del periodismo. Los dos aprendimos al unísono a
imaginar partidos que nos contaban por teléfono; a encadenar
frases; a correr para entregar las tres cuartas partes de la crónica
al finalizar el primer tiempo, casi todo el resto a los treinta
minutos del segundo, las dos líneas finales cuando el árbitro
decía basta; incluso a soportar los apremios y hasta algún
insulto cuando no cumplíamos los plazos.
Fue
en aquellas tardes de sábados y domingos, en las que ambos
cursábamos el magisterio de este oficio mientras trabajábamos
en la sexta edición de La Razón, cuando conocí
a Mario, un pibe con cara de bueno, sonrisa amplia y mirada tímida
que generaba afecto ahí donde pisara, uno de esos tipos a
los que era imposible negarle una ayuda porque uno sabía
que siempre iba a estar dispuesto a devolver la pared para seguir
jugando.
Como
en muchas ocasiones fuimos vecinos de mesa, radio y máquina
de escribir, asistí como testigo privilegiado a su tiempo
de periodista primerizo. Pude disfrutar de sus aciertos, compartir
sus dudas y aprender de sus errores, porque prácticamente
eran los mismos que teníamos todos.
Después
empecé a perderle la pista. La Razón cambió
de dueño y de estructura, pasó de vespertino a matutino,
desapareció la sexta, se acabaron los fines de semana pegados
al teléfono y la radio. Él debió buscarse la
vida en otras redacciones; yo me fui a vivir a España. Hasta
que un mal día me llegó la noticia de que aquel tipo
que hablaba en voz baja y caminaba lento, como si tuviera miedo
de molestar, ya no iba a ser más una sonrisa amiga en la
mesa de al lado, de que Mario Bonino se había instalado definitivamente
en la memoria.
La
pucha. Fue hace tanto tiempo, y sin embargo parece tan cercano
(ANC-Utpba).
(*)
Periodista de la revista Geo de España.
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NO
JODIA A NADIE
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Marcelo Cavalli (*), especial para ANC-Utpba).-
Hace más de diez años conocí a Mario en el
diario Sur, donde yo hacía mis primeras armas y él
venía curtido después de haber recorrido otras redacciones.
Siempre
atento y gentil, ayudaba a los que arrancábamos en esta profesión
con toda la ilusión de encontrar un medio para subsistir,
y en algo que nos gustaba.
No
fuimos amigos, pero sí buenos compañeros. El cierre
del diario nos acercó un poco más, como suele pasar
en estos casos, cuando las horas de tomas (pacíficas) se
alargan de manera interminable.
Dos
o tres meses antes de su muerte, lo vi por última vez en
la cancha de Vélez, sin saber precisamente que era la última.
Lo vi bien, de cuerpo y alma, y se lo dije.
El
sabía que yo tenía razón, por eso asintió
pero cambió de tema y con una sonrisa me pidió que
lo ayudara a repartir unos volantes de la Utpba en el palco de prensa.
Lo
hice, después me saludó afectuosamente y no lo vi
más. Paradójicamente, me enteré de su muerte
por la radio, apenas volví de la luna de miel.
Ahora,
a diez años de su desaparición siento la misma tristeza,
la misma angustia y la misma rabia. Todavía me cuesta creer
lo que pasó. Y justo a él, que no jodía a nadie.
En
este nuevo aniversario Mario está más presente que
nunca en mi mente y en mi corazón. Ojalá algún
día sepamos quien lo mató, por su memoria y por la
nuestra (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de la agencia Noticias Argentinas
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CUANDO
UN AMIGO SE VA
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Luis Leoni (*), especial para ANC-Utpba).-
A pesar de la riqueza idiomática no encuentro adjetivo que
pueda calificar tu dimensión de ser humano y militante por
los derechos de tus pares.
Mario
Bonino... permanente defensor de causas justas y soñador
de utopias, riguroso en tu profesión de periodista, inclaudicable
en tus convicciones políticas... trabajador incansable por
la organización, supiste darnos ejemplos casi a diario de
cómo servir a los compañeros afiliados... tan noble
y generoso fuiste, que te costó la vida.
Quienes
compartimos tareas admirábamos tu rigurosidad pero también
disfrutábamos de tu grandeza de espíritu, capaz de
no ceder en lo que creías correcto, dueño de una risa
franca y espontánea que le quitaba solemnidad a aquellos
actos. Tu frase preferida "la peor opinión es el silencio".
Mario,
estás presente en cada acto, en cada marcha, en toda acción
de nuestro gremio, la Utpba, de los trabajadores y al que no le
gusta se jode, ¡se jode!
Compañeros,
amigos y familiares seguiremos luchando por justicia y castigo a
quienes ordenaron o ejecutaron tu criminal e incalificable desaparición,
no cejamos en nuestro empeño, hasta que descanses en paz.
Es el compromiso de quienes te tenemos presente, compañero
Mario Bonino (ANC-Utpba).
(*)
Periodista locutor de radio El Mundo.
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ESA
LEXIKON
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Sergio Danishewsky (*), especial para
ANC-Utpba).- Un hombre de remera blanca, una Lexikon que pide un
service, un cigarrillo a medio fumar haciendo equilibrio sobre la
fórmica también blanca, una ventana. Y el fútbol
de Ascenso, y el inconfundible ruido de las teclas que señalan
líneas de puntos: tablas y números.
A Mario
Bonino empezaba a conocerlo en el 90, cuando el diario Sur, en el
que compartimos proyectos locos y patrones extraños, decidió
cerrar sus puertas y entrar en conflicto con su personal. Con nosotros.
Nos
quedamos sin laburo y con dos cosas: nuestros proyectos no del todo
concretados y unas cuantas Lexicon que de algo servirían.
Fundamos una revista llamada a desaparecer antes de arrancar, El
Clásico.
Mario,
sin Lexicon pero con tantos sueños inconclusos, eligió
otro camino. Más duro, más ingrato, más heroico.
Eligió la militancia. Otra militancia, en realidad. Así
lo recuerdo. No habrá ausencia, ni muerte, ni injusticia
ni locura asesina que distorsione aquella imagen de tipo idealista
y tozudo. Seguro que no. Ninguno de nosotros podría permitirlo
(ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Clarín
(volver)
CON
CÓDIGOS DE GRAN TIPO
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Héctor Corti (*), de ANC-Utpba).-
Con Mario nadie se podía enojar. Generalmente de buen humor
y dispuesto a "prenderse" en alguna broma, cuando quería
hacerle el "entre" a su "víctima", imponía
su especial habilidad para que ningún músculo de la
cara se le moviera.
Compartimos
la redacción del diario Sur y la secretaría de Prensa
de la Utpba. Tiempo en que entre notas, comunicados y mates, mantuvimos
largas charlas futboleras de "paladar negro".
Un
día se me ocurrió contarle todas las estrategias que
aplicaba para asegurarme que mi hijo mayor Agustín, que tenía
tres años, fuera hincha de Independiente. Pero Mario, entre
serio y desafiante, me dijo que no lo arruinara y que para ayudarlo,
lo iba a hacer de River.
El
campo deportivo de la Utpba era el lugar donde ambos se encontraban
seguido, y Mario ya se había ganado su cariño porque
siempre le dedicaba un tiempo para jugar con él.
A Agustín
le encantaba gritarle "gallina" y correrlo, mientras Mario
imitaba a una clueca con aleteo y todo, que le arrancaba las mejores
carcajadas.
Con
tan buena relación y sabiendo que Mario era capaz de convencer
hasta las piedras, decidí encararlo para evitarme un gran
disgusto: que mi hijo me pidiera la camiseta de River.
Cuando
empecé a hablar con él, con cara de padre con el orgullo
herido, Mario no aguantó más y largó esa risa
contagiosa e inolvidable mientras me tranquilizaba. "Me extraña
que no me conozcas. Yo no hago esas cosas. Yo tengo códigos".
Y es
verdad. Mario tenía códigos de gran tipo (ANC-Utpba).
(*)
Periodista. Coordinador de la ANC.
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EL
PAÍS DEL POR ALGO SERÁ
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Julio Chiappetta (*), especial para
ANC-Utpba).- Por algo será... Por algo será que se
llevaron a estudiantes, obreros, jóvenes y viejos, que luchaban
por vivir un poquito mejor en este país y los hicieron desaparecer.
Por
algo será que mandaron a los chicos a Malvinas para que se
murieran de frío, de hambre y de balas inútiles en
una guerra absurda. Por algo será que en esta Argentina de
hoy el miedo, la inseguridad, la falta de trabajo, el robo de los
sueños sea una moneda corriente.
Por
algo será que lo "apretaron" a Mario hasta provocarle
la muerte. Este, EL PAIS DEL POR ALGO SERA, es el país que
quería enterrar Mario. Y el que quieren enterrar millones
de argentinos bien nacidos, con sueños de grandeza, solidaridad,
compromiso y lucha.
De
ese Mario que recuerdo en miles de tardes en LA RAZON con su mirada
cristalina, sus bolsillos llenos de gacetillas para distribuir,
su amor por River y esa sonrisa que era una marca registrada. De
sólo verlo, ya daba toda la impresión de ser un tipo
bueno.
Pero
no era sólo la imagen. Mario era un tipazo que estaba siempre
atento a escuchar a los demás: sus problemas, el malhumor,
sus rollos. El siempre estaba dispuesto, café de por medio,
para hablar. Pero mucho más para escuchar. Todo esto, quizá,
no lo pudieron -o lo supieron ver- los hijos de puta que le quitaron
la vida.
Y que
aún hoy, diez años después, no saben que mataron
a un ser humano excepcional. Un luchador, un laburante, un tipo
comprometido con las cosas que creía justas y que estaba
en la vereda de enfrente de la sociedad tan cruel que continúa
caminando por la Argentina (ANC-Utpba).
(*)
Periodista de Clarín.
(volver)
SEGUIMOS
TU CAMINO
Buenos
Aires, 12 de noviembre (Por Roberto Ravenna y María Demattei
(*), especial para ANC-Utpba).- Fue a comienzos del '92, cuando
junto a otros amigos que veníamos de la docencia, del periodismo,
de actividades profesionales decidimos formar una Organización
Ecológica en Florencio Varela. Por cierto una de las localidades
más pobres del conurbano bonaerense.
Salimos
al aire con un programa en una FM local y con una revista mensual
apuntando a concienciar a la gente, no solamente del problema ambiental,
sino de la depredación que la fiesta menemista estaba comenzando
a hacer.
Y es
a mediados de año '93 que nos acercamos a la Utpba, al viejo
edificio en la calle Perón, para afiliarnos y ver que lo
que estábamos haciendo podía hacerse extensivo a compañeros
de otras localidades.
Fue
una tarde como la de hoy que nos recibió en el primer piso,
donde funcionaba el área de prensa, Mario Bonino. Me acuerdo
que entramos algo asustados, 'es el gremio de periodistas', y él
enseguida con esa sonrisa y la tranquilidad de su rostro nos afirmaba
que todos éramos trabajadores de prensa por más pequeña
que sea la publicación o el programa de radio.
Todo
servía para poder construir una red solidaria de pensamiento
y de acción entre todos aquellos que veíamos el mismo
enemigo, y enseguida se ponía a escribir para ver si podíamos
conectarnos con uno u otro.
También
en aquella oportunidad que tenía que hablar con él,
yo venía con la inquietud de un compañero de la zona
sur que lo habían despedido del diario el Sol de Quilmes.
Entonces lo quería ver a Mario para ver si podía consultar
un abogado y antes de que terminara, él ya tenía los
teléfonos y el contacto para que este compañero venga
a hacer la consulta.
Un
tipo militante, sincero, solidario como muy pocas veces vi, futbolero
de barrio, tierno, alegra y por sobre todas las cosas muy comprometido
con sus ideales, con que otro mundo es posible.
Claro
que si Mario, por eso seguimos tu camino (ANC-Utpba).
(*)
Periodistas.
(volver)
TRES
TÍTULOS Y TRES ENCABEZADOS
Buenos
Aires, 12 de noviembre (por Claudio Pita (*), especial para ANC-Utpba).-
Lo recuerdo a Mario como un personaje, de esos que le dan color
y alegría a cualquier redacción. Lo conocí
en La Razón como un tipo hiper responsable e hiper nervioso.
Seguramente
por su gran contracción al trabajo, y por su velocidad para
escribir y su buena redacción, siempre estaba afectado a
tareas de cierre, como crónicas de partidos para sexta edición,
donde la urgencia de los jefes para que entregáramos rápido
el material chocaba contra nuestra intención de darle una
forma pulida al comentario.
Pues bien: a Mario lo cargábamos porque le tocó uno
de esos partidos donde el resultado cambió totalmente en
los últimos cinco minutos, cosa que, contra su voluntad,
sólo pudo reflejar en una línea.
La cuestión es que en cuarenta líneas hablaba del
dominio de Huracán que ganaba dos a cero, y terminó
más o menos así: "pero Llamarada Eresuma en dos
ocasiones y Miori anotaron para San Lorenzo de Mar del Plata sobre
el cierre del partido, que finalmente ganaron los marplatenses por
tres a dos".
Mario, que era un perfeccionista, quedó mortificado, pese
a que los jefes no le hicieron ningún reproche (después
de todo, él cumplió con el horario de entrega del
material, que era lo primordial). Y nosotros, que éramos
unos "piolas" bárbaros, abusamos de su bonhomía
y durante varias semanas le decíamos que le iban a dar el
Pulitzer por esa crónica y estupideces por el estilo.
Años después, me reencontré con él en
Diario Popular, y como Mario estaba haciendo una tarea similar,
le pregunté si le había tocado otra vez un partido
similar a aquel Huracán - San Lorenzo de Mar del Plata. Su
respuesta no se hizo esperar, y no la olvidaré jamás:
- Ahh, Claudio, pero eso no me pasa nunca más. Ya le encontré
la solución, mirá....
LA SOLUCION DE MARIO ERAN NO SOLO TRES TITULOS CON LAS TRES VARIANTES
POSIBLES DE RESULTADO DEL PARTIDO QUE ESTABA HACIENDO, SINO TAMBIEN
TRES ENCABEZADOS DEL COMENTARIO.
Orgulloso
de su nuevo método, me mostró los tres copetes, perfectamente
redactados y con espacios en blanco para el resultado y los autores
de los goles. Nunca supe si lo patentó, pero si me enteré
que otros cronistas lo imitaron y entonces era común ver
en las pantallas de aquellas primitivas PC del Popu, tres copetes
distintos... A su manera, Mario hizo escuela, más allá
de que en privado, yo siempre lo "gasté" con aquella
"famosa" crónica de La Razón y con su obsesión
por cerrar a tiempo, que nunca dejó de causarme gracia.
La
misma gracia y bonhomía que él destilaba por cada
uno de sus poros, y que extrañaré por siempre (ANC-Utpba).
(*)
Periodista
(volver)