THALES
SPECTRUM Y LOS INTERROGANTES SOBRE EL ESPACIO RADIOELÉCTRICO
Buenos Aires,
5 de febrero (Por Héctor López Torres (*), especial
para ANC-Utpba).- La decisión oficial de anular el contrato
que una empresa privada extranjera tenía para realizar
los servicios de administración, gestión y control
del espacio radioeléctrico -cuya concesión fue otorgada
por el gobierno de Menem en 1997- es, por supuesto, una buena
noticia, especialmente para la radiodifusión.
La nulidad
decretada, con tener suficiente justificación en el incumplimiento
del pago del canon acordado y en haber sido una de las tantas
privatizaciones que enriquecieron a los funcionarios de entonces,
abre algunos interesantes interrogantes. Entre todos ellos: si
esos servicios quedarán en manos del Estado; si la actuación
de la empresa será revisada no sólo por sus implicancias
delictivas sino por las políticas; si el Congreso de la
Nación retomará sus facultades para legislar las
reglamentaciones; si este puede o no ser un paso hacia la elaboración
de una nueva ley de radiodifusión con la participación
de los distintos sectores que construyen cotidianamente la comunicación.
Porque, si
la anulación del contrato obedeció solamente a los
motivos invocados, puramente administrativos, la ausencia de las
otras causas, las verdaderamente importantes -estratégicas
para el destino del espacio radioeléctrico- podría
fundar un indeseable equívoco: creer que el tema se soluciona
reemplazando a Thales Spectrum por cualquiera otra empresa del
“mercado”.
La Utpba,
hace ya más de dos años, denunció que en
el monitoreo de las estaciones radioeléctricas, a cargo
de ese grupo extranjero, había notables falsificaciones
para respaldar decisiones políticas de eliminación
de emisoras preferentemente en FM y AM. Tan cierto era esto que,
en algunos casos, el Poder Judicial obligó al Comfer a
retractarse de sus decisiones de declarar la “ilegalidad”
y la “clandestinidad” de numerosos radiodifusores.
Ese clima
de presunta “piratería” en el espacio radioeléctrico
les dio pie a los integrantes de lo que ahora se conoce como el
“viejo senado” para inventar un proyecto de ley, no
aprobado, de penalización de aquellos que no tuviesen la
autorización del Comfer para emitir, incluía la
cárcel. Y también para que algunos jueces dictaran
clausuras y decomiso de equipos de emisoras barriales, con un
alcance de diez cuadras, bajo la acusación de interferir
el descenso de aviones en Aeroparque aún durante el período
en el que el sistema YLS, sobre el que oportunamente hicimos las
debidas consideraciones técnicas, ni siquiera estaba en
funcionamiento.
La privatización
y extranjerización del espacio radioeléctrico nacional
es escandalosamente inexplicable porque, en una comparación
razonable, representa lo mismo que hacerlo con la Junta de Calificación
de los docentes o con el Consejo de la Magistratura del Poder
Judicial; es decir: no se trata sólo de una descabellada
oportunidad para la corrupción sino que forma parte de
uno de los ejes del modelo neoliberal, que fue entregando al “mercado”
todo el control de las telecomunicaciones y de la radiodifusión.
Por eso, para la Utpba, en coincidencia con la anulación
del contrato y la averiguación sobre si hubo corrupción
-estableciendo las más severas penas para los responsables,
con el reintegro de los fondos mal habidos- sostiene además
que es preciso revisar todas las actuaciones que derivaron en
clausuras y decomisos de emisoras en base a los falsos informes
de esa empresa.
Ello sin olvidar
en ningún momento, como dijo Jeremy Rifkin, citado en el
último libro de los argentinos Claudio Schifer y Ricardo
Porto, que la conversión del espacio radioeléctrico
“de patrimonio público -administrado por el gobierno
en representación de sus ciudadanos- en un dominio electrónico
privado –controlado por los gigantes mundiales de las comunicaciones-
altera radicalmente la relación entre la gente y las empresas.
Al perder la propiedad del espectro, el acceso de los ciudadanos
a los medios que les sirven para comunicarse queda a merced de
un puñado de multinacionales” (ANC-Utpba).
(*) Periodista.
Secretario de Organización de la Utpba
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PRESIONES
DE LA JUSTICIA CONTRA UN PERIODISTA CORDOBESA
Córdoba,
5 de febrero (ANC-Utpba).- El Círculo Sindical de la Prensa
y la Comunicación de Córdoba (Cispren) denunció
y repudió la “arbitraria y autoritaria presión”
por parte de la Justicia a la que fue sometida la trabajadora
de prensa Mara Audisio, quien desarrolla su tarea profesional
en radio Vital FM de la localidad de La Carlota.
A solicitud
de la fiscal y del abogado defensor de un motociclista que atropelló
y mató a un joven el 14 de diciembre pasado, la periodista
fue citada con la fuerza policial, “para realizarle un interrogatorio,
que por su modalidad no tuvo otro fin que el de intimidar y amordazar
la libertad de expresión”.
“Ante
la impávida presencia de la fiscal, el abogado le advirtió
severamente a la periodista que podía ser encarcelada en
caso de mentir y le preguntó acerca de una opinión
que supuestamente habría vertido sobre el hecho”.
En el comunicado,
el Cispren remarcó que “la funcionaria y el abogado
fueron más allá con la intimidación”,
señalándole que ella “intervenía en
las marchas” que se realizaban pidiendo justicia e inquiriéndole
con términos amenazantes “si ella estaba detrás
de las manifestaciones” y “qué intereses tenía
en toda esa movida” que se estaba realizando en la localidad.
El Cispren
manifestó su solidaridad con Audisio, quien “en cumplimiento
de su deber de informar, siempre intentó llevar el conocimiento
de la verdad a la ciudadanía carlotense” y solicitó
a la Fiscalía General de la provincia la urgente investigación
de este incidente y su intervención para hacer cesar estos
apremios (ANC-Utpba).
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INTIMIDACIONES
A UNA PERIODISTA PORTEÑA
Buenos
Aires, 5 de febrero (ANC-Utpba).- La Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (Utpba) manifestó su preocupación
por la nueva intimidación que recibió la periodista
Diana Gagliano, directora del periódico barrial Multiflores.
Según
denunció Gagliano, en horas del mediodía del pasado
sábado 31 de enero, se presentaron dos personas en su domicilio,
que según le dijeron sus vecinos posteriormente eran un
hombre y una mujer, quienes a través del portero le preguntaron
si ahí vendían una revista que ofrecía trabajo.
Por la tarde
del mismo sábado, la periodista recibió un correo
electrónico firmado por una supuesta Jorgelina Acosta que
decía: “Querida amiga Diana este mediodía
a las 12,20 pasamos por tu casa. Yo quería saber si tu
revista ofrecía puestos de trabajo pero me parece que no
me entendiste por el portero eléctrico. Volví a
tocar el timbre, pero no se escuchaba nada. Mis amigos me esperaban
en la esquina, estacionados por donde esta la garita amarilla
y yo te esperé un rato pero como andaban merodeando algunos
vagabundos por el barrio y llovía tanto me fui. Acordate
que te visité, espero verte en otra ocasión”.
Gagliano relacionó
el hecho con las amenazas que venía recibiendo y denunció
penalmente en el Juzgado número 46 a cargo del Juez Corvalán
de la Colina, el 29 de diciembre de 2003, y que amplió
el 30 de diciembre y el 19 de enero de 2004.
La Utpba manifestó
su preocupación por esta intimidación, que se suma
a otros sufridos por los trabajadores de prensa, los que atentan
contra el libre ejercicio de la profesión y del derecho
a informar y ser informado (ANC-Utpba).
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LA
PARABOLA DEL TORO Y LA MANIPULACIÓN
Buenos Aires,
5 de febrero (Por Stella Calloni (*), especial para ANC-Utpba).-
El toro no era en realidad un toro. Era un novillo (un proyecto
de toro hacia el futuro, si lo dejaban crecer). En una descripción
policial sería un “masculino, alto, negro e insubordinado”.
El novillito en cuestión no acataba órdenes policiales
ni otras. Simplemente había cometido un pecado capital:
querer disfrutar del verde escaso del sur agrisado y prolongar
aunque sólo sea por horas su vida.
La mañana
era soleada y muy calurosa y si se considera que el animal había
sido “arreado” como se dice en el buen lenguaje de
los campos, arrancado de su naturaleza vital, cualquiera podría
entender su afán de volver a los suyo: andar pastando por
el campo abierto sin molestar a nadie. En el arreo y sobre todo
en la operación de introducir a la fuerza a lo animales
en los camiones que los transportan como ganado, a veces les dan
su “toquecito” de bastón eléctrico.
Eso también hay que recordarlo al narrar el hecho.
Según
los relatos sofocados e histéricos de algunos reporteros
de televisión que llegaron al lugar, el toro adolescente,
sin cuernos, imberbe, se había escapado de un frigorífico
en Berazategui. Nadie comprobó si ese frigorífico
existía o si era trucho, como tantos por esa zona. Nadie
siquiera mencionó que ese torito de intemperies al fin,
debía haber olido la sangre de sus congéneres matados,
previos garrotazos de atontamiento y otras triquiñuelas
no menos salvajes y salió disparado previendo su destino,
lo cuál lo hacía lúcido, simpáticamente
rebelde, como lo son todos aquellos que se juegan por la libertad
verdadera, no la de ficción.
¿Adonde
fue a refugiarse el proyecto de toro? A una plaza pública,
donde permanecía parado bucólicamente, mirando azorado
a su alrededor, a una masa creciente de espectadores, a los que
la mañana les traía una distracción en el
tedio de sus vidas. Nada hubiera sucedido si alguien hubiera aparecido,
lo enlazaba lo ataba a un árbol, como sucede cada hora
en algún lugar del campo. Nada hubiera pasado, salvo en
el alma, en el ánima de todos aquellos que hubiéramos
querido que el animal volviera a su naturaleza. Pero por supuesto
en una sociedad de “altos valores individuales” (y
mezquinos) los que luchando a brazo partido como el torito-en
el caso nuestro para seguir siendo humanos- no contamos.
Pero volviendo
al caso ¿qué vende la TV si no es drama altamente
dosificado? Entonces el torito rebelde y simpático fue
convirtiéndose por la virtud de la manipulación
informativa, en un toro salvaje, un animal peligrosísimo.
Aunque el seguía parado o cambiando de plaza en plaza,
y muy bien lo sabe cualquier mortal, las vacas no atacan a la
gente, sino la gente a las vacas y el novillito se parecía
más al toro Ferdinando, de una antigua historieta, cuya
pasión era oler flores, el mote de salvaje vino muy bien
para el recurso mediocre de mantener la tensión televisiva.
Como no hacía
nada, los reporteros (no digo noteros porque eso no debe aceptarse
en el periodismo) deducían que el animal “podría”
ponerse nervioso y entonces sería peligrosísimo
para los humanos, que cualquiera lo sabe podían caminar
tranquilos a su alrededor sin que nada sucediera. La larga cobertura
ocupó toda la mañana, mientras miles de niños
siguen muriendo desnutridos sin cámara o sucedían
hechos de admirable solidaridad humana, que no tienen tampoco
registro, porque lo que vende es el espanto, la guerra, el chisme
barato y abusivo e invasor de vidas. Y por cierto ninguna noticia
del otro país en una capital donde el interior no existe.
La cuestión
casi se había tornado en una cuestión de Estado
y los espectadores que podían haber encontrado el hecho
bastante divertido, se habían ido transformando al influjo
de la información que veían en pantalla o escuchaban
en radios. Les iban metiendo miedo, mientras alrededor había
una movilización policial que ya la quisiéramos
haber visto por ejemplo, la noche en que mataron a María
Martha García Belsunce, alrededor del Country de Pilar.
El torito no podía decir “sáquenme a la policía
de encima” y no tenía las relaciones de poder de
la famosa familia García Belsunce. Pero en fin, con profusión
de aparatitos de comunicación, patrulleros y otros, los
policías no sabían que hacer frente a este masculino,
alto y negro que los miraba cada tanto como si fueran lo que estaban
siendo: parte del paisaje bonaerense. Y luego sí vino el
drama, pero este no se contó como drama.
Aparecieron
algunos jinetes, otros más actuales, en bicicleta, decididos
a mostrar -y mostrarse- en TV, que ellos podían hacer algo.
Uno pensó, bueno son jinetes, gente de campo, sabrán
qué fácil es el asunto. Pero no. Nadie les preguntó
de donde salieron, el asunto era poner en casilla a ese torito
rebelde, eso sí con causa; defender su vida. En fin que
no era un león embravecido ni nada que se parezca, pero
cayeron sobre el animal, lo tiraron al suelo sin necesidad alguna,
lo maniataron con un placer asombroso, le pegaron. Un hombre fumando
le ponía el pié encima como en esas horribles películas
enlatadas y violentas que todo el día pasa la televisión
en cable, sin que haya nadie en cultura educación o protección
al ser humano que lo impida. La típica foto del cazador
de tigres leones o búfalos. Enormes depredadores de la
naturaleza, los cazadores no los cazados.
Pero faltaba
la escena más terrible aún: llegaron supuestamente
-porque nadie comprobó si así era- los enviados
del frigorífico en una especie de carretilla arrastrada
por también una especie de tractor, que no podía
calificarse de vehículo. Para entonces ya estaban amarrando
cadenas a las patas del novillo, que parecía mirar con
asombro o duda los sucesos a su alrededor. Ni siquiera mugía.
Mudo y atado estaba el "salvaje". Había que meter
a ese animal en el pequeño carrito, con lo cuál
a las cadenas siguieron los alambres y fue doblado como un viejo
cartón arrugado. El cuello y la cabeza quedaban por fuera,
es decir colgando. En un momento dado el animal levantó
la cabeza para mirar lo que le estaban haciendo y entonces le
llovieron los golpes, como si hubiera podido escapar de semejante
y brutal redada. Estaba atado, indefenso, golpeado y así
se lo llevaron arrastrando al ras del suelo la cabeza, aún
con cierta prestancia de su evidente capacidad de rebeldía,
pero no de violencia alguna como lo mostró durante las
horas que anduvo huyendo de su destino final.
¿Ningún
reportero o notero, preguntó por qué un frigorífico,
si era un frigorífico real, no tenía un camión
para llevar un animal como este, un animal a todas luces manso?
¿No hubo un paisano tranquilo que enlazara al novillo,
como se hace todos los días en el campo? ¿No hubo
nadie que dijera a los cazadores del torito que no necesitaban
ese despliegue de violencia? ¿No hubo un policía
en esa red de patrulleros que hubiera nacido en el campo o hubiera
tenido el destello de simple razonamiento para actuar en esa circunstancia,
que sólo requería de sentido común? ¿O
será que el gatillo fácil, por lo mismo, los hace
de reflejos simples y expeditivos y sin necesidad de otros talentos
para actuar frente a las víctimas? ¿Dónde
estaba la gente? ¿Qué se le estaba diciendo como
mensaje final a todos?
Los hechos
demostraron el enorme retroceso, no sólo en el plano de
la miseria que agobia a un país rico para las empresas
pero no para su gente, sino también en el plano de la educación
y la cultura. ¿Que puede esperar un niño arrojado
a las calles por esa misma miseria que otros sembraron? ¿Que
lo muestren como al torito? Es decir sin que haya hecho nada,
ya es un peligro que hay que sacar del medio, como sea, con bastón
eléctrico, cadenas, golpes y una buena cobertura televisiva
para escarmiento.
¿Donde
estamos? Dentro de la parábola del toro debemos decir que
hubo algún balbuceo televisivo de uno que otro locutor,
que en la parte del drama decía algo así, como que
era demasiado. ¿Demasiado qué? Si nos detenemos
un minuto en la carrera hacia la nada de esta sociedad de consumo
-mediocre pero consumo al fin- podemos ver mucho de nosotros mismos
en la parábola del toro, del novillo imberbe y comenzar
a pensar que si metieron miedo con esa historia, tanto como para
aceptar la brutalidad final, nos pueden llevar a que cualquier
alienado de estos tiempos, con poder, nos lleve a cualquier cosa,
como a invadir un país a fuerza de aterrorizarnos con la
mentira de amenazas que nunca existieron. Invadir, es decir matar
y aplastar para engullirlo mejor. Y a aceptar todo lo que sea,
incluso la tortura, para calmar el miedo que nos siembran como
se siembra la violencia, de a poco y con manipulaciones diversas.
(ANC-Utpba).
(*) Periodista
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INSCRIPCIÓN
PARA LOS CURSOS DE CAPACITACIÓN DE LA UTPBA
Buenos Aires,
5 de febrero (ANC-Utpba).- El Centro de Capacitación y
Cultura de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos
Aires (Utpba) informó que se encuentra abierta la inscripción
para sus cursos, talleres y seminarios que se iniciarán
durante este mes y marzo.
Los mismos
son: Redacción Periodista (Ignacio Bordoli), Comunicación
Institucional (Mirta Launay y José Torres), Locución
y Colocación de la Voz (Alejandro Guevara), Taller: “La
voz en Radio” (Armando Sepúlveda), Curso “Taller
de Periodismo Digital” (Manuel Frascaroli) y Seminario “El
Discurso del Control Social y los Medios (Equipo CEIMS).
Para informes
e inscripción comunicarse al (011) 5218-2840/45, al correo
electrónico cccutpba@ciudad.com.ar, ingresar a la página
ubicada en el sitio www.utpba.com.ar o dirigirse a Alsina 779,
ciudad Autónoma de Buenos Aires (ANC-Utpba).
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“SEMANA
CORTAZAR” EN LA UNIVERSIDAD POPULAR MADRES DE PLAZA DE MAYO
Buenos Aires,
5 de febrero (ANC-Utpba).- La Universidad Popular Madres de Plaza
de Mayo organiza entre los próximos jueves 12 y 19 la “Semana
Cortazar”, un ciclo que incluye cine, poesía, música,
psicodrama, textos políticos, juegos recreativos y la palabra
del escritor argentino fallecido hace 20 años.
El ciclo se
iniciará el jueves 12 a las 19, con la proyección
del documental “Cortázar”, de Tristán
Bauer, y la realización posterior de un debate, coordinado
por la Videoteca de las Madres
La actividad
que tendrá entrada libre se realiza en Hipólito
Irigoyen 1558, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y por mayor
información se puede solicitar a los teléfonos (011)
4384-8693 / 4382-4039 / 4382-3261, o al correo electrónico
universidad@madres.org (ANC-Utpba).
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