NOTAS
DE LA REVISTA DEL OBSERVATORIO DE MEDIOS: “DE LA ESTÚPIDA
MENTIRA A LA MENTIRA ORGANIZADA”
Buenos Aires, 12 de febrero (ANC-Utpba).- La Agencia Nacional
de Comunicación (ANC) continúa editando las notas
publicadas en la última revista del Observatorio de Medios
Político, Social y Cultural de la Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (Utpba).
20
AÑOS DE PERIODISMO Y DEMOCRACIA: DE LA ESTÚPIDA
MENTIRA A LA MENTIRA ORGANIZADA
Por Daniel
das Neves (*)
El periodismo,
como un actor más de un tiempo histórico determinado,
el que transitamos a partir de la democracia surgida aquél
domingo de octubre de 1983, recrea en su interior cada una de
las características que signaron 20 años de vida
de un país; en un contexto internacional donde el dominio
capitalista primero destruyó rivales sistémicos
y ahora prescinde o pulveriza pares que no pueden ponerse a la
altura de las nuevas reglas de juego, mientras deja en la intemperie
a cientos de millones y pretende demonizar a los millones que
le resisten.
El valor específico
del periodismo dispone de todos los componentes tecnológicos,
económicos, culturales y políticos) y todas las
dimensiones (empresarios, trabajadores, gobiernos) que hacen la
marca a fuego de dos décadas con ganadores claros y perdedores
evidentes.
Los procesos
históricos tienen ciertos registros -un dato, una fecha,
una acción- que nos ayudan, o deberían hacerlo,
a acercarnos a ellos sin perder perspectiva.
El mismo día
de la elección ganada por el radicalismo, en 1983, da un
ejemplo de lo que ya no tenía más cabida. Aquella
madrugada del 30 de octubre, un diario, La Época, escribía
en su tapa un final abrupto para su corta tercera etapa, al denunciar
con título catástrofe: Fraude, ganado por la imparable
desesperación del sector del peronismo que representaba
-Guardia de Hierro-, cuando el triunfo radical surgía como
irreprochable; mientras, a varias cuadras de ese lugar, un grupo
de editores y jefes impedía que la misma ceguera ganara
a otro diario -La Voz, que a pesar de su distinta orientación
no dejaba de ser una competencia partidaria para aquel matutino-,
buscando dibujar, en todo caso, de manera más elegante
una derrota. No había lugar para mentiras burdas, patéticas,
frente a un fuerte sentimiento de justicia y repudio que dominaba
el aire posdictadura; en todo caso los años agregarían
sofisticación a la hora de ocultar lo cierto. Aquellas
tempestades preanunciaban otras tempestades que se extenderían,
de distinta manera, durante dos décadas. Así a lo
largo de los años se atravesaron:
- La desaparición
de centenares de medios -diarios como La Razón (años
después reconvertido por Clarín), La Voz, Sur, La
Gaceta, Extra, El Expreso, Tiempo Argentino, La Época;
editoriales como Abril, La Urraca; agencias de noticias como Interdiarios,
Saporiti, junto a infinidad de publicaciones de todo tipo-
- Una cifra
imposible de precisar respecto de los despidos, que se mide no
sólo por los puestos de trabajo perdidos sino por las reestructuraciones
de fondo que suponían: redacciones que se redujeron entre
un 70 y 80% respecto de su personal estable, que trajo aparejado
que de 200 colaboradores registrados hoy estemos en, por lo menos,
2.500.
- Abierta
violación de la jornada laboral (10, 12 y hasta 14 horas
en lugar de las 6), una extensión horaria que no se reconoce
económicamente.
- Caída real del salario y brutal descenso del poder adquisitivo
(centenares de periodistas realizan aportes por el mínimo
de convenio y por primera vez el promedio salarial de la actividad,
tomando personal en relación de dependencia y colaboradores,
coincide con el promedio del conjunto de los trabajadores del
país).
- Por primera vez un porcentaje de periodistas aparece integrando
la franja de indigentes.
- La precarización laboral y profesional -que a pesar de
la relación de fuerzas absolutamente desfavorable no careció
de conflictos que enfrentaron, atenuaron o hasta impidieron su
aplicación- se naturalizó para las nuevas generaciones
como formas de trabajo, resignificando la profesión y convirtiendo
a la competencia profesional y laboral en el nuevo registro de
la relación entre pares hasta entonces dominada por la
solidaridad, resolviendo desde la superexplotación un disciplinamiento
general a la baja en materia salarial y de condiciones de trabajo,
alejando, al mismo tiempo, a las nuevas camadas del reconocimiento
de sus derechos y la consiguiente integración con sus compañeros
de trabajo.
- La profundización de la persecución gremial y
política, manifestada no sólo en los obstáculos
puestos, sobre todo a partir de la década del 90, para
la organización interna, sino en el proceso violento de
concentración que determinó que cada despido se
multiplicara por cada medio integrante del grupo mientras se potenciaba
el espíritu de cuerpo interempresario.
- El lanzamiento de los principales grupos comunicacionales a
la arena de la capacitación, con el fin de garantizar,
al menor costo, sus estrategias laborales y profesionales, con
un alto grado de previsibilidad y control, donde el único
derecho existente es el del que "otorga" el trabajo;
para ello apadrinaron carreras en el ámbito universitario,
auspiciando políticas educativas en la ciudad y a nivel
nacional que consolidaran la lectura de los dueños de los
medios acerca de la comunicación y también creando
maestrías.
Hablamos de
dos décadas y de un proceso, y no apenas de tomar nota
de los hechos que muchos conocemos. Con ese criterio se entiende
la vinculación de las consecuencias planteadas en el párrafo
anterior con otras dimensiones del mismo proceso: los medios imponiendo
la agenda política y no haciendo su seguimiento; el reino
de la imagen, la instantaneidad, la virtualidad, que transformaron
a la televisión en la centralidad inevitable de la vida
cotidiana, desde la lógica absoluta de los que ganaron,
en donde los que perdieron tienen el espacio que se les reserva
a los que justifican que se hable de pluralismo y de libertad
de expresión.
Muchas cosas
quedaron atrás desde que, como sucedía por aquellos
días de primavera democrática, el teléfono
dejó de ser tecnología de punta y hoy parece un
obsoleto aparato al lado de las computadoras, las notebooks, los
500 canales, los CD, los DVD, y cada uno de los elementos que
-desde un progreso científico innegable- hacen a la comunicación.
Este espectacular
desarrollo tecnológico impregnó esta etapa de la
humanidad, desde la desigualdad más aberrante: el mundo
del que se nos habla tiene 2.000 millones de personas distribuidas
en todo el planeta que jamás han utilizado el teléfono,
mientras sólo el 50% de la población mundial tiene
acceso a una línea telefónica, en tanto apenas 400
millones de personas (el 7, 8% de esa misma población)
tiene acceso regular a Internet. Por lo visto, en algunos lugares
el teléfono todavía no llegó ni siquiera
a esa categoría de punta que mencionáramos antes.
Democracia
y periodismo
Una aclaración
válida: no nos hemos ido, ni nos iremos, del intento de
abordar al periodismo en estos 20 años de democracia. En
principio es conveniente advertir que el propio término
democracia fue adquiriendo un sentido que lo aleja de aquel impulso
inicial que designaba un derecho clave a conquistar que compartían
todos los que luchaban contra la dictadura militar; su actual
asimilación como instrumento institucional único
del sistema capitalista -devenido en hegemónico, para utilizar
terminología muy en boga en estos días- obliga a
entender al periodismo en ese transcurrir histórico, en
donde, eso sí, alcanzó un grado de desarrollo e
incidencia en la vida de hombres y mujeres que jamás había
logrado.
Que la comunicación
haya dejado de ser un término casi académico que
nombraba el proceso en que un emisor y un receptor se transmitían
mensajes, para pasar a ser una de las palabras centrales que definen
una idea de mundo, no fue apenas una resignificación semántica:
se trata de una de las claves para interpretar el actual momento
histórico signado por la unipolaridad, la asimetría,
la desigualdad, la destrucción del hábitat y una
mutilada perspectiva de futuro para miles de millones de seres
humanos.
Decíamos -sin afán cronológico ni mucho menos
historicista- que ese período histórico del país
tuvo su forma de manifestación en el periodismo. En el
arranque, la necesidad de reconstruir la credibilidad perdida
durante la Guerra de las Malvinas hizo tomar a los medios una
prudente pero no absoluta distancia con el poder militar cuestionado,
obligados a partir de entonces a tener otro tipo de consideración
hacia la movilización política, social y gremial
-en pleno ascenso-, sin abandonar su condición de patrulleros
ideológicos que alertaban acerca de cualquier vuelta al
pasado en ese plano.
Actores y
cómplices principales de la dictadura militar instalada
en marzo del 76 -por lo que nunca rindieron las cuentas que después
se encargarían de pedir, hipócritamente, a la política,
por ejemplo- los medios sufrieron el rechazo más fuerte
de la sociedad no a partir de aquel ocultamiento criminal sino,
como señalamos, producto de la mascarada de lucha antiimperialista
que fue Malvinas.
El reclamo
de justicia y la lenta recomposición de las fuerzas que
eran la expresión de los sectores populares (entre ellos
los periodistas) y las contradicciones expresadas por el bloque
económico-militar dominante, a partir de Malvinas -frente
a la alianza, nada menos, que de Gran Bretaña y Estados
Unidos-, sumado a la crisis económica generada por la aplicación
de un modelo sostenido sobre la base del endeudamiento externo
(la deuda externa pasó de 7.800 millones de dólares
en marzo del 76 a 45.000 millones en 1983), la desindustrialización,
el estancamiento, la concentración de la producción,
la redefinición del papel del Estado, la caída de
los ingresos en un 50%, actuaron como forzados disparadores de
una actitud de adaptación de los medios -en realidad llamados,
por entonces, diarios, revistas, radios y tele, así, a
secas, sin ningún aditivo- como recurso táctico
de circunstancias.
Eso sí,
con notorios renuncios en el trayecto: la no salida de los diarios
en la Semana Santa del '87 (apelando a la excusa de una fecha
que luego dejó de ser no laborable por imposición
de las cámaras del sector) cuando millones de personas
se movilizaban en contra de la asonada golpista, y los periodistas
habían decidido informar sin ponerle el micrófono
a los carapintadas, a pesar de la decisión de algunos medios
de sancionar a sus trabajadores por eso; y el intento de publicación,
apenas un mes más tarde de Semana Santa, de una solicitada
golpista por parte de los diarios La Nación, La Prensa,
Clarín, Crónica y Ámbito Financiero, hecho
que fue impedido a partir de un amparo presentado por la UTPBA,
el sindicato gráfico argentino y el sindicato de canillitas,
junto a los trabajadores y comisiones internas de esos medios.
Cuatro canales
abiertos estatales, las radios AM que aún perduran, cuatro
grandes editoriales de revistas de alcance masivo, 10 diarios
de llegada nacional y tres agencias de noticias -una de ellas,
DYN, bastante reciente por entonces- eran "la" comunicación
con base de operaciones en Buenos Aires. La instantaneidad era
el símbolo que hacía suyo la radio en un tiempo
donde el avasallador dominio de la imagen no había hecho
aún tabla rasa y en el que la Era Gütenberg empezaba
su retirada desordenada.
En ese paisaje
estaba ausente totalmente aquello que hoy marca el diseño
de la modernidad con el sello de la globalización neoliberal:
las computadoras, los teléfonos móviles, internet,
la televisión por cable, todo bajo el control de estructuras
económicas monopólicas u oligopólicas, de
carácter transnacional -con participación local
cada vez más reducida-, en un rubro -el de las comunicaciones
y telecomunicaciones- que pasó de no existir en ningún
ranking que diera cuenta de la actividad productiva en el país
hace dos décadas a ser el segundo en inversión extranjera,
mientras algunos de los más poderosos, como el Grupo Clarín,
figuran hoy entre los diez más importantes grupos económicos
del país.
Periodistas
y empresarios
La democracia
conquistada impulsó, también en la actividad, a
borbotones, discusiones contenidas, censuradas, reprimidas durante
años, marcando a partir de entonces un tipo de escenario,
en el que las contradicciones nunca dejaron de tener su lugar.
Por un lado,
los empresarios periodísticos iban hacia la sociedad tratando
de reconstruir la golpeada credibilidad de sus medios, manipulando
el pasado inmediato, mientras se preparaban para una nueva etapa,
con la comunicación como soporte estratégico del
modelo de acumulación capitalista. Fue así que reprodujeron
hacia el interior de sus empresas y grupos los ejes que signaron
estos años: privatización, concentración,
ingreso de las transnacionales de la comunicación, cierre
de medios, despidos masivos, precarización laboral, congelamiento
y rebaja de salarios, ignorancia de todas las leyes del sector
-Estatutos y Convenios-, reducción a la mínima expresión
del personal con relación de dependencia, no reconocimiento
del colaborador como periodista.
En línea
con ésto, enfrentaron y persiguieron cada intento colectivo
por modificar estas condiciones, en cada empresa y como cámara
empresaria, mostrando un espíritu de cuerpo en el que esa
realidad mencionada no era alcanzada, a la hora de pretender darse
a conocer, a pesar de la libertad de prensa "absoluta"
que reinaba en el país, según insistían en
definir.
Por otro lado,
los periodistas seguían reconstruyendo las formas de entenderse
con su profesión, apelando a una memoria histórica
que los vinculaba, inexorablemente, con una visión del
mundo y de su actividad en que una legítima vocación
no podía quedar reducida a un compromiso -laboral o militante-
ceñido a la corporación.
Pero nada
se daba por seguro, el debate estaba abierto para todos: para
los que habían logrado sobrevivir a la dictadura en medio
de la persecución criminal que se había llevado
100 periodistas sin alterar convicciones ni principios; para los
que desde un exilio forzoso jamás abandonaron la idea de
retornar para seguir la lucha que da sentido a la vida; para los
nuevos que sabían qué había pasado durante
esos años; para los nuevos que lo ignoraban y estaban dispuestos
a saber; para los indiferentes, a pesar de su indiferencia.
Enfrentar
el individualismo, la búsqueda de la salida personal, el
descreimiento sobre toda acción colectiva de defensa de
intereses comunes, en definitiva: disputarle el lugar a la cultura
predominante, que rendía tributo a la satisfacción
efímera, que se desenganchaban de la historia, no fue ni
es una tarea sencilla, como tampoco lo fue ni es encarar el desafío
de ir por un Nuevo Periodismo, que proyecte el valor de una profesión
por sobre la impronta mercantil dominante.
A la información
se le hizo abandonar su condición de derecho público
para pasar a ser, definitivamente, un arma subordinada a los intereses
económicos de los grupos dominantes en materia comunicacional,
activos agitadores de la economía de mercado. La Década
Menemista, también conocida como la década perdida,
figura en el haber de los diez balances de esos años de
los dueños de la comunicación, que pasaron a ser
conglomerados multimediáticos, herramientas de primera
mano en la instalación de una cultura individualista, banal,
superficial, que naturalizó la exclusión social,
extendió la alienación y combatió toda expresión
colectiva que propusiera transformar ese estado de cosas, que
denigran la condición humana.
Ayer,
hoy y ¿mañana?
Verdad y justicia.
Cárcel a los genocidas. Juicio y castigo. Basta de impunidad.
Por una justa distribución de la riqueza. Son consignas
que demuestran -también en nuestro gremio- que a pesar
de los cambios profundos que modificaron, nada menos, que las
bases materiales de la propia economía -lo que supone la
necesidad de modificar la forma de enfrentar sus consecuencias
más nefastas- la lucha persiste en encontrarse a su paso
con los enemigos que siempre vienen por lo mismo.
Años
de discusiones ardorosas acerca de cómo debería
ser la carrera de periodismo en la universidad, que combinara
formación teórica, recursos técnicos y conocimiento
de derechos, desde una perspectiva histórica y en base
al reconocimiento de la realidad política, económica,
social y cultural; de si Colegio de periodistas sí o no;
de constituir o no un Tribunal de Ética; de elaborar una
nueva Ley de Radiodifusión; de reivindicar y luchar por
los medios públicos y por una política pública
de comunicación; de rechazar las privatizaciones; de no
dudar que la obra social debería ser nuestra; de debatir
sobre el informe McBride, (que representaba absolutamente el imaginario
colectivo de los periodistas al definir un tipo de comunicación
como un bien social alejándolo de la lógica del
mercado; una discusión a la que se llegó cuando
varios ya la habían abandonado o iban camino a ello); de
textos memorables, conmovedores, que daban cuenta de manera brillante
acerca del significado del Juicio a las Juntas y el valor de ir
por la verdad y por la justicia; de reencuentros inimaginables
entre compañeros después de exilios internos y externos;
de publicaciones valiosas, del nacimiento de las radios alternativas,
del boom de los libros de investigación periodística;
de las más de mil amenazas e intimidaciones y dos crímenes,
el de Mario Bonino y José Luis Cabezas; de asambleas masivas
y luchas memorables (La Razón, Tiempo Argentino, Perfil,
Canal 7-ATC, intentos de derogación del Estatuto, Abril,
por citar sólo algunos), de gestos y actitudes solidarias;
de conquistar y construir una organización democrática
como la UTPBA. De capacitarse, de discutir ideas y de no bajar
los brazos frente a tanta adversidad.
La democracia
que parecía un piso se fue pareciendo cada vez más
a un techo, en el que la dictadura militar abrió el camino
estructural para la llegada e instalación de la dictadura
económica a través de la globalización neoliberal,
el nombre con el que el capitalismo dio en llamar su nueva fase
de dominación que se llevó puesta a la Unión
Soviética y los países socialistas de Europa oriental.
La sociedad
de mercado, la desregulación, las privatizaciones, la eliminación
del Estado en el marco de un desarrollo exponencial de las tecnologías
de la comunicación, redefinieron la economía a escala
planetaria, a favor del sistema dominante y, dentro de él,
de los más fuertes. Habían llegado los tiempos de
la subordinación absoluta a la economía de mercado,
pasando por encima de fronteras, países y gobiernos. Apelando
primero al consenso -producto de un fenomenal dispositivo cultural-
y después, en estos días, al despliegue militar.
La reciente
masacre de Irak llevada a cabo por Estados Unidos -y sus aliados
Gran Bretaña y España- no hizo más que confirmar
una aplastante supremacía militar con un aparato propagandístico
y comunicacional, que integró a las filas del ejército
invasor decenas de periodistas, cuyos medios jugaron un rol decisivo
a la hora de crear y multiplicar la mentira que sirvió
de base argumental para justificar el ataque. Los mea culpa posteriores
son parte de la estrategia que busca convencer que el que reconoce
haber mentido es digno de ser depositario de una renovada confianza.
Nada de todo esto es producto de una afiebrada conspiración
de cuatro personas encerradas en una habitación: la sociedad
de la información, la sociedad del control y una potencia
imperial distan mucho de ser sólo apenas interpretaciones
teóricas.
Por eso, cuando
Juan Carlos Camaño -referencia insoslayable a la hora de
hablar del periodismo en estos 20 años de democracia, ya
sea como secretario general o adjunto de la UTPBA, como presidente
de la Federación Latinoamericana de Periodistas o como
un militante o dirigente puesto, todo el tiempo, a organizar a
los periodistas- abrió con su texto No hay democracia informativa
sin democracia económica el Congreso Mundial de la Comunicación,
definía el carácter de un desafío que iba
más allá de los propios periodistas.
En marzo de
2002 escribiría Juan Pablo Feinmann que "la democracia
política va hacia su más trágico fracaso
si no encara la democratización de la economía.
Un país que no democratiza su riqueza no puede mantener
su democracia, ya que la no democratización de la riqueza
lleva a la injusticia extrema, a la polarización y a la
represión del Estado".
La conclusión
de que la democracia era gobernada desde otro lugar, con la complicidad
de partidos políticos convertidos en agentes del poder
económico brutalmente concentrado, retrajo la participación
y puso en cuestionamiento -producto de una enorme tarea cultural
en la que los medios fueron el emergente más nítido
pero no el único- no a los autores de esa nueva condición
sino a quienes, desde distintos lugares resistían y adelantaban
sus gravísimas consecuencias para la mayoría. No
había lugar para desoír el consenso y mucho menos
enfrentarlo.
Pero ese consenso
se fisuró. La cuna de oro de la convertibilidad explotó
en pedazos, los medios siguieron a la gente hasta las puertas
de los bancos, al Congreso, a la Plaza de Mayo y cuando las miradas,
los gestos y algunos cuerpos se dirigieron hacia ellos decidieron
que los tiempos de rebelión se habían terminado,
mientras desde el poder se les brindaba la tranquilidad de que
la devaluación tenía para ellos una salida no traumática:
ley de Industrias Culturales, Concursos de Acreedores, Procedimientos
Preventivos de Crisis, fueron algunos de los recursos que permitieron
enfrentar el mal momento. Hasta estos días.
Así
como para los periodistas sigue siendo parte de la vocación
insistir acerca del sentido de su profesión -con diferencias
profundas, menores, con confusiones, con temores, con broncas,
con satisfacciones, con indignaciones, con problemas, con muchos
problemas-, no habrá posibilidad de avanzar hacia ese objetivo
si esta actitud no se enmarca en una disputa superior, donde se
discute y se lucha por transformar el sentido de la vida-mercado,
que tiene en el capitalismo criminal su marca de origen.
(*) Periodista,
secretario General de la Utpba.
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UNA
BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE DANIEL HADAD
Buenos Aires,
12 de febrero (ANC-Utpba).- Los periodistas Romina Manguel y Javier
Romero son los autores de “Vale Todo”, una biografía
no autorizada del empresario periodístico Daniel Hadad,
donde describe el camino que realizó para pasar de ser
un movilero radial a propietario de uno de los principales multimedios
de la Argentina, compuesto por el porteño canal 9 de televisión,
las emisoras de amplitud modulada Radio 10 y de frecuencia modulada
Mega, el diario Infobae y el portal en Internet del mismo nombre.
“Vehículo
de las expresiones más reaccionarias de la sociedad, en
el periodismo vio un negocio: acercarse al poder y negociar con
la información. En ese camino aparecen en forma sistemática
los personajes más oscuros de la Argentina contemporánea
como Emilio Massera, Carlos Menem, Alfredo Yabrán, Rodolfo
Galimberti, Estaban Caselli y Raúl Moneta. La dictadura,
el menemismo, el empresariado mafioso, el lavado de dinero, la
cara más perversa de la Iglesia Católica, los servicios
de inteligencia. Todos los personajes a los que se acercó
en busca de amparo tienen un denominador común. Representan
las aristas más siniestras del poder”, describieron
los autores del libro.
Editado por
Ediciones B, el camino para que este libro viera la luz debió
sortear varios escollos, como las presiones que tuvieron ambos
periodistas para impedir su publicación, incluyendo una
frustrada salida a través de Editorial Planeta, pese a
que el material estaba editado en el taller y a punto de imprimirse.
El trabajo
refleja una prolija investigación que se basó en
expedientes judiciales, notas de archivos y más de 200
entrevistas, incluyendo al propio Hadad (ANC-Utpba).
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PUBLICAN
UN LIBRO DE CUENTOS DE FUTBOL ESCRITO Y EDITADO POR PERIODISTAS
Buenos Aires, 12 de febrero (ANC-Utpba).- Once cuentos de fútbol,
prólogo de Jorge Valdano, ilustraciones de Roberto Fontanarrosa
y texto de contratapa de Eduardo Galeano componen el libro "De
Puntín", que tiene la particularidad de haber sido
editado y escrito por periodistas.
El libro circula
con el sello de Ediciones Al Arco, cuyos responsables son Julio
Boccalate y Marcos González Cezer, quienes también
son autores de dos de los cuentos.
Los otros
autores son Miguel Bossio, Ariel Greco, Cristian Garófalo,
Ariel Scher, Juan Pablo Bermúdez, Daniel Lagares, Walter
Vargas, Alejandro Caravario y Gustavo Grabia (ANC-Utpba).
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PERIODISTAS
E INTELECTUALES ARGENTINOS SE SOLIDARIZAN CON CUBA
Buenos Aires,
12 de febrero (ANC-Utpba).- Periodistas, escritores, actores,
cantantes, cineastas, dramaturgos e intelectuales argentinos suscribieron
una solicitada en la que se solidarizan con el pueblo cubano y
su derecho a la autodeterminación.
Con el título
“Solidaridad con Cuba”, los firmantes de la solicitada
reivindican “el inalienable derecho a la autodeterminación
de los pueblos” y condenan las “reiteradas injerencias
en los asuntos internos de Cuba puestas de manifiesto recientemente
por encumbrados funcionarios del reaccionario gobierno de George
W. Bush, de las que se hacen eco algunos intelectuales, tradicionales
sirvientes de las clases dominantes locales, verdaderos ‘lamebotas’
del imperialismo”.
La solicitada,
publicada en la edición del pasado domingo 8 del diario
porteño Página 12, está firmada por Osvaldo
Bayer, Atilio Borón, Norman Briski, Stella Calloni, Liliana
López Foresi, Víctor Hugo Morales, Emilio Corbiere,
Roberto “Tito” Cossa, Norberto Galazo, Julio Gambina,
Horacio González, Floreal Gorini, Teresa Parodi, Eduardo
Pavlolovsky, Andrés Rivera, León Rozitchner, Fernando
“Pino” Solanas, Eduardo Tagliaferro, David Viñas
y la Bersuit Vergarabat, entre otros (ANC-Utpba).
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SALIÓ
UN NUEVO PERIÓDICO EN EL SUR DEL CONURBANO BONAERENSE
Florencio
Varela, 12 de febrero (ANC-Utpba).- Bajo el título “La
basura no perdona”, el informe sobre la Coordinadora Ecológica
Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) es la nota
de tapa de “Dominó”, un nuevo periódico
que comenzó a circular en la zona sur del conurbano bonaerense.
La publicación,
de distribución por suscripción en las localidades
de los partidos de Florencio Varela, Quilmes y Avellaneda, también
incluye una nota sobre el problema de las napas freáticas
y otra relacionada con la Cooperativa de Vivienda y Consumo Quilmes,
que ya construyó 240 casas.
Una entrevista
al músico Miguel “Botafogo” Villanova y la
Guía de Espectáculos, Actividades Culturales y Encuentros,
completan la edición de febrero de “Dominó”
(ANC-Utpba).
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COMENZÓ
A DISTRIBUIRSE LA REVISTA “BARRILETES” DE FEBRERO
Paraná,
12 de febrero (ANC-Utpba).- La organización de los cartoneros
de Paraná, es el tema central de la edición de febrero
de la revista “Barriletes”, publicación que
es realizada y vendida por los chicos de la calle de esa ciudad
entrerriana.
El informe
incluye testimonios de los trabajadores del cartón, detalla
las condiciones en que desempeñan su actividad y los modos
en que deben luchar para que sus demandas sean contempladas.
El número
29 de la revista también informa sobre una iniciativa solidaria
de la ciudad: el Centro de Día Abrimos Nuestras Puertas,
que funciona en el barrio Yatay.
Barriletes
es una publicación cuya ganancia se distribuye entre los
vendedores y los costos de impresión, por lo que no persigue
fines de lucro para quienes la editan, todos militantes sociales
que luchan desde el periodismo (ANC-Utpba).
(volver)
EL
PROGRAMA RADIAL “MATE AMARGO” CAMBIÓ DE HORARIO
Buenos Aires,
12 de febrero (ANC-Utpba).- Desde el pasado lunes 9, el programa
“Mate Amargo”, que conducen los periodistas Omar López
y Raúl Dellatorre, se emite por AM 1070 Radio El Mundo
de lunes a viernes en su nuevo horario de las 12:00 a las 13:30.
La producción
de “Mate Amargo” también informó que
en abril volverá a publicar su revista mensual y que relanzará
el programa del mismo nombre, que se emite los miércoles
de 22 a 23 por canal 6 televisión alternativa, Colsecor
(ANC-Utpba).
(volver)
“PODER
ECONÓMICO Y DERECHOS HUMANOS”, NUEVA MATERIA EN CIENCIAS
ECONÓMICAS DE LA UBA
Buenos Aires,
12 de febrero (ANC-Utpba).- La Facultad de Ciencias Económicas
de la Universidad de Buenos Aires incorporó a su currícula
la materia “Poder Económico y Derechos Humanos”,
cuya titularidad está cargo de Nora Cortiñas, integrante
de Madre de Plazas de Mayo – Línea Fundadora.
La asignatura,
que por el momento tiene el carácter de optativa y sólo
es para los estudiantes de la carrera de Contador Público,
es la continuidad de la cátedra libre “Poder Económico
y Derechos Humanos”, que desde 1999 dictaba Cortiñas
en esa facultad.
“La
economía y los derechos humanos son indivisibles. Es imposible
separarlos. La realidad económica del país tiene
que ver con la violación de todos los derechos humanos
que sufrimos durante el terrorismo de Estado”, explicó
Cortiñas en un informe del periodista Javier Lorca, publicado
en el diario porteño Página 12.
Además
de Cortiñas, la cátedra está integrada por
el profesor asociado Guillermo Wierzba y los docentes Fernando
Santamaría y Mauricio Turkieh (ANC-Utpba).
(volver)
LOCUCIÓN,
COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL Y PERIODISMO DIGITAL EN LA UTPBA
Buenos Aires,
12 de febrero (ANC-Utpba).- Se encuentra abierta la inscripción
para los cursos, talleres y seminarios propuestos por el Centro
de Capacitación de la Unión de Trabajadores de Prensa
de Buenos Aires (Utpba).
En pocos días
se iniciará el curso intensivo Locución y colocación
de la voz que desarrolla el locutor Alejandro Guevara, donde se
propone obtener resultados audibles en la calidad de la voz, en
la interpretación de los diferentes géneros de la
locución, la oratoria y las presentaciones en público.
Se trata de
un curso de 10 clases dirigido a profesionales y aspirantes de
medios orales o de animación e interesados en general.
Otras propuestas
que comenzarán próximamente son Redacción
Periodística, a cargo de Ignacio Bordoli; La voz en radio,
dirigido por Armando Sepúlveda; Comunicación institucional
pública y Periodismo Digital.
Por información
completa, programas de estudio e informes ingresar en el portal
de internet http://www.utpba.com.ar, comunicarse a los teléfonos
(011) 5218-2840 al 2845, o concurrir a Alsina 779, ciudad Autónoma
de Buenos Aires, de 12 a 18 (ANC-Utpba).
(volver)
CONTINÚA
LA “SEMANA CORTAZAR” EN LA UNIVERSIDAD POPULAR MADRES
DE PLAZA DE MAYO
Buenos Aires,
12 de febrero (ANC-Utpba).- Hasta el jueves 12 prosigue en la
Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo la “Semana Cortazar”,
un ciclo que incluye cine, poesía, música, psicodrama,
textos políticos, juegos recreativos y la palabra del escritor
argentino fallecido hace 20 años.
Mañana,
viernes 13, a las 19, se realizará una multiplicación
dramática a partir del cuento "Graffiti", con
la coordinación de Ana del Cueto.
Las actividades
previstas para el sábado 14 son “Rayuela. El juego
en la creación política y cultural. Una mirada desde
la Educación Popular”, coordinada por el equipo de
Educación Popular, y el seminario “Crítica
y Política en Cortázar”, a cargo de Claudia
Korol e Inés Vázquez
Entre el lunes
16 y el miércoles 18, a partir de las 19, se desarrollarán
las reuniones que tratarán sobre “Cortázar
y las revoluciones latinoamericanas: Cuba y Nicaragua”,
“Cortázar, la dictadura genocida, el exilio, las
Madres” y “Cortázar, el Che y el intelectual
latinoamericano”.
El ciclo finalizará
el jueves 19, a las 20, con el espectáculo poético-musical
“Encuentro Cronopio: La voz de Cortázar a través
de sus poesías, cuentos y cartas”.
Las actividades tienen entrada libre, se realizan en Hipólito
Irigoyen 1558, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y por mayor
información se puede solicitar a los teléfonos (011)
4384-8693 / 4382-4039 / 4382-3261, o al correo electrónico
universidad@madres.org (ANC-Utpba).
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